En los pasillos de Balcarce 50 se cocina un proyecto que promete sacudir el tablero político. El oficialismo tiene lista una reforma de gran alcance que, según aseguran, será enviada al Congreso en breve. El paquete incluye desde la eliminación de las PASO hasta un rediseño del financiamiento partidario, pero lo que más ruido genera es la idea de blindar las campañas frente a la injerencia extranjera. La iniciativa contempla prohibir que asesores internacionales participen en elecciones nacionales y cerrar la puerta a la difusión de propaganda paga desde fuera del país. Se trata de un cerrojo adicional al que ya existe sobre aportes de gobiernos o entidades extranjeras, con el argumento de cubrir vacíos que hoy permiten maniobras difíciles de controlar. El proyecto, dividido en una decena de capítulos, también busca suprimir las primarias abiertas, consideradas por el Ejecutivo como un gasto innecesario. La intención es devolver a los partidos la potestad de definir candidaturas sin intervención estatal. En paralelo, se plantea mantener el financiamiento institucional de las fuerzas políticas, pero eliminar el aporte estatal a las campañas, endureciendo además las condiciones para conservar la personería jurídica y reducir la proliferación de sellos sin actividad real. Otro eje es la Boleta Única de Papel: se propone sumar un casillero para votar lista completa y exigir que las provincias que quieran elecciones simultáneas adopten el mismo sistema nacional. En el plano regional, el Gobierno pretende que los parlamentarios del Mercosur sean designados de manera indirecta, reflejando la composición de la Cámara de Diputados, bajo el argumento de que la elección directa perdió sentido político. Finalmente, aparece en carpeta la idea de circunscripciones uninominales para diputados, inspiradas en el modelo estadounidense. No es el capítulo más inmediato, pero forma parte de la arquitectura que el oficialismo proyecta hacia 2027. En suma, la Casa Rosada apuesta a una reforma que no sólo redefine reglas electorales, sino que busca reordenar el mapa político con un nuevo esquema de juego.
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