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En los pasillos del poder se respira inquietud. El gobierno de Javier Milei enfrenta una nueva tensión interna: la inminente presentación de la declaración jurada de Manuel Adorni amenaza con reabrir un escándalo que lleva meses latente y que gira en torno a su vertiginoso crecimiento patrimonial. Lejos de esperar que el trámite despeje dudas, en la Casa Rosada sospechan que la demora responde a un intento de “acomodar los números”, lo que podría agravar aún más la situación. Funcionarios admiten que el jefe de Gabinete teme que surjan nuevos contratistas, como ocurrió con Matías Tabar, que lo vinculen a gastos desmedidos. El oficialismo calcula que, una vez publicada la declaración, el tema volverá a ocupar la agenda mediática, incluso en medio del fervor por el Mundial que se aproxima. Creen que los papeles abrirán nuevas líneas de investigación judicial y periodística, con especial atención en los llamados “mutuos”: préstamos extrabancarios que Adorni habría utilizado para justificar la compra de propiedades. La dificultad, señalan, es doble. Por un lado, conseguir prestamistas con patrimonio suficiente para sostener la versión; por otro, encontrar un escribano dispuesto a firmar la documentación, consciente de que cualquier irregularidad podría derivar en citaciones judiciales y sanciones profesionales. La alarma se intensifica porque las diferencias entre la nueva declaración y las anteriores, incluida la presentada en 2025 y la que entregó como candidato a legislador, rondaría cifras millonarias. En el oficialismo temen que, más que un trámite administrativo, la presentación se convierta en el epicentro de un nuevo terremoto político.

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