El Instituto Leibniz de Ecología de Agua Dulce y Pesca Continental (IGB) demostró que el aumento de las tormentas de verano, impulsado por el cambio climático, está generando un riesgo inédito para los lagos profundos y de aguas claras: la proliferación masiva de cianobacterias tóxicas.
Los hallazgos, publicados en Limnology and Oceanography Letters, cuestionan las estrategias tradicionales de gestión ambiental y plantean nuevos desafíos para la salud pública.
El experimento en el lago Stechlin
Un equipo liderado por Hans-Peter Grossart, Stella Berger y Jens Nejstgaard diseñó un experimento en el LakeLab del lago Stechlin (Alemania) para simular el efecto de una tormenta severa en aguas profundas y transparentes.
- Se utilizaron 24 recintos experimentales de nueve metros de diámetro y 20 metros de profundidad.
- En algunos recintos se provocó una mezcla profunda de la columna de agua, imitando el efecto de una tormenta veraniega.
- Otros recintos permanecieron como controles sin alteración.
La metodología permitió separar los efectos de la mezcla de otros factores externos y replicar el experimento bajo condiciones realistas.
Resultados: proliferación de cianobacterias
La mezcla profunda movilizó nutrientes y fitoplancton desde las capas inferiores hacia la superficie iluminada, generando un aumento abrupto de biomasa algal.
- En una primera fase, las criptofitas móviles (Cryptomonas) dominaron la comunidad.
- Posteriormente, las cianobacterias filamentosas (Dolichospermum) proliferaron, reduciendo la transparencia del agua.
- Finalmente, las diatomeas coloniales (Asterionella formosa) registraron un crecimiento destacado.
La Dra. Berger explicó que, en lagos profundos y claros, las algas pueden crecer en capas inferiores gracias a la penetración de la luz solar. Cuando una tormenta las arrastra a la superficie, encuentran condiciones ideales para reproducirse rápidamente.
Impactos ecológicos y climáticos
El estudio describe una secuencia de procesos tras la tormenta simulada:
- Alteración de la estratificación térmica.
- Ascenso de nutrientes como fósforo, nitrógeno, silicio y carbono inorgánico.
- Estímulo de la producción primaria y cambios en la composición del fitoplancton.
La acumulación de biomasa en aguas profundas puede:
- Agravar la desoxigenación.
- Favorecer la eutrofización.
- Alterar los flujos de carbono y nutrientes hacia el fondo.
Modelos derivados del experimento estiman que una sola tormenta podría aumentar la producción anual de cianobacterias en un 20%, y que tormentas sucesivas tendrían un impacto aún mayor.
Riesgos para la salud y la gestión de lagos
Las cianobacterias tóxicas representan un peligro para humanos y animales. El profesor Grossart subrayó que el calentamiento de los lagos no solo afecta a ecosistemas poco profundos y ricos en nutrientes, sino también a lagos profundos y cristalinos.
Estos resultados ponen en cuestión la estrategia tradicional de gestión, centrada en reducir nutrientes externos. Las floraciones pueden originarse por mecanismos internos, como la mezcla ocasionada por tormentas, incluso en lagos con bajos niveles de nutrientes y sin aportes recientes de origen humano.
Amenazas emergentes y necesidad de adaptación
El IGB concluye que los lagos profundos y claros, hasta ahora considerados estables, enfrentan amenazas emergentes que exigen:
- Estrategias de gestión proactivas.
- Vigilancia adaptada a fenómenos meteorológicos extremos.
- Comprensión más profunda de los procesos internos activados por el cambio climático.
El aumento de la biomasa algal podría favorecer el secuestro de carbono, actuando como retroalimentación negativa sobre el calentamiento global. Sin embargo, también puede intensificar la pérdida de oxígeno y perpetuar ciclos de eutrofización, comprometiendo la calidad del agua y la conservación de ecosistemas de alto valor.
Fuente: www.noticiasambientales.com
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