En el universo mediático argentino, donde las figuras del espectáculo suelen transitar entre la frivolidad y la polémica, Cinthia Fernández decidió dar un giro inesperado. La bailarina, que tantas veces fue protagonista de escándalos televisivos, ahora se muestra con otra bandera: la justicia. Desde hace meses combina sus estudios de abogacía con la exposición pública de un caso que sacudió al país, el asesinato del pequeño Ángel López en Comodoro Rivadavia. La escena no es menor: Fernández aparece junto a su pareja, el abogado Roberto Castillo, quien representa a la familia de la víctima. En los pasillos de Intrusos y en las redes sociales, la artista se muestra conmovida, involucrada y dispuesta a enfrentar críticas. Su estilo frontal no cambió, pero el contexto sí: ahora responde desde un lugar de compromiso social. En un audio dirigido a Natalie Weber, Cinthia dejó en claro que no piensa detenerse por los cuestionamientos. “Vivir este caso para mí es muy fuerte. Como mamá y estudiante de derecho, es movilizante. No me interesa si me critican, yo voy a seguir en mi camino”, expresó con la misma intensidad que la caracteriza. Las imágenes que compartió en redes, vestida de negro junto a Castillo, reforzaron la narrativa: una mujer que, desde su rol mediático, busca dar visibilidad a una causa que atraviesa a la opinión pública. Su discurso mezcla emoción y desafío, y en esa combinación se sostiene su nueva faceta. Más allá de las controversias, lo cierto es que Fernández logró instalar un tema sensible en la agenda del espectáculo. En un ámbito donde los flashes suelen apuntar a romances y peleas, ella eligió que la cámara la registre en otro papel: el de una figura que, entre la televisión y la justicia, intenta transformar su exposición en un acto de militancia.
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