En una decisión sorprendente, Alberto Fernández, quien finalizará su mandato el próximo 10 de diciembre, decidió poner un cepo total a las divisas del Banco Central para la importación de automóviles y piezas. Esta medida generó preocupación en el sector automotriz, ya que ahora será responsabilidad de la próxima administración hacer frente a la falta de dólares oficiales para que las empresas puedan pagar vehículos y autopartes en el extranjero. Anteriormente, existía un mecanismo que permitía a las fábricas utilizar sus propias divisas para ingresar vehículos y esperar 120 días para que el Estado liberara los dólares al tipo de cambio del Banco Central utilizado por las terminales y autopartistas para importar y exportar. Sin embargo, la falta de reservas en el Banco Central obligó a la secretaría de Comercio a modificar las condiciones de pago. Según informes, la semana pasada el Gobierno autorizó la liberación de permisos para importar, pero con un plazo extendido de 195 días. Esto implica que las terminales automotrices deberán financiarse durante un período más prolongado utilizando dólares de sus casas matrices. Un dato curioso es que, debido a esta extensión de tiempo, los dólares al valor oficial por los automóviles importados la semana pasada deberán ser pagados después de la primera semana de diciembre. Esto significa que será la próxima administración la encargada de hacer frente a esta deuda. En la práctica, la gestión actual ya no otorgará dólares a las automotrices para importar vehículos. Esta decisión fue considerada como una “picardía” por parte del sector automotriz, ya que se interpreta como una forma de dejar el compromiso a la próxima gestión. Aunque la mayoría de las automotrices y autopartistas aceptaron este nuevo mecanismo de financiamiento, aún desconocen a qué Gobierno y bajo qué tipo de cambio deberán reclamar el cobro de esos dólares. En consecuencia, a partir de ahora, el Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA) sólo aprobará importaciones pagadas con “dólares propios”, conocida también como modalidad “dólar Frank Sinatra”. La implementación de este cepo total a las divisas del Banco Central para la importación de autos y piezas plantea un desafío significativo para la próxima administración, que deberá buscar soluciones para garantizar el flujo de divisas y mantener la estabilidad en el sector automotriz. Los actores involucrados en la industria seguirán atentos a las medidas que se tomen en los próximos meses, esperando una resolución efectiva para esta problemática.
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