El próximo 15, el INDEC dará a conocer el dato de la inflación de febrero, que para los analistas se ubicará en torno al 3,9%. Pero, como casi siempre, la película ya le ganó a la foto y los efectos de la guerra en Ucrania suma presión para la alta inercia de los precios de la economía local, que se mantendrá por lo menos hasta fines de abril. Las principales consultoras estimaron ante el Banco Central (BCRA), en su relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) difundido la semana pasada, que el IPC de febrero será de 3,9%, para marzo esperan 4,1% y para abril, 4%. Todas las previsiones pueden ahora ajustarse al alza ante la guerra Rusia-Ucrania y la disparada que evidenciaron los precios de las materias primas, principalmente el trigo, el maíz y el girasol. La situación ya impacta en las góndolas argentinas, con subas y faltantes o cupos principalmente de pastas y aceites. Marzo arrancó con alzas de las prepagas, tarifas de luz, el gas, educación y vestimenta, que suelen subir fuerte con el inicio de las clases y el recambio de estación. En ese contexto, la segunda quincena de marzo arranca con presión alcista. Desde la consultora LCG reportaron subas de 1,6% promedio en la segunda semana del mes en la canasta alimentaria. Consumidores Libres, por su parte, denunció importantes alzas en productos como huevos, carne vacuna, pollo y panificados en los últimos días, que se suman al 9,45% de incremento en los precios que detectaron en los primeros dos meses del año. El trabajo semanal de LCG marcó una aceleración de un punto en la inflación alimentaria en la segunda semana de marzo respecto de la anterior. Así, el índice de alimentos y bebidas que mide la consultora presentó una inflación mensual de 4,2% promedio en las últimas 4 semanas y 4,5% punta a punta en ese período. “El aumento del precio de los alimentos a nivel global podría ser el combustible para un mayor encarecimiento del costo de vida”, sostiene por su parte un trabajo de GMA Capital. Mientras espera el aval del Senado al acuerdo con el FMI, donde se plantean metas de descenso sostenido en los precios, la disparada de los precios de las materias primas redobló el debate interno en el Gobierno sobre los mecanismos a poner en marcha para frenar la “inflación importada” (suba de commodities y el encarecimiento del costo de vida en otros países). Parte del oficialismo se centra en reforzar los fideicomisos para desacoplar precios internos del trigo y los aceites, de los que el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, ya avisó que son insuficientes. Otros sectores oficialistas reclaman una suba inmediata de las retenciones que pagan las exportaciones del campo, algo que generó el repudio total de las cuatro entidades de la mesa de enlace. En su exposición ante los diputados, el ministro de Economía, Martín Guzmán, negó que esté en análisis una suba de las retenciones como mecanismo para frenar el impacto en góndolas de los precios internacionales. Ese mismo día, Leopoldo Moreau, cercano al kirchnerismo duro, reclamó que se disponga “la emergencia alimentaria y tomar la decisión de imponer retenciones móviles”. Durante el fin de semana, circularon versiones de que el incremento sería temporal y duplicaría las alícuotas que paga la exportación de trigo, maíz y girasol por 90 días.
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