El riesgo país subió casi 300 unidades desde las PASO hasta hoy y actualmente supera los 1800 puntos. Este indicador que elabora el banco JP Morgan muestra la diferencia entre los rendimientos de la deuda argentina y la de Estados Unidos, que se considera libre de riesgos. La pregunta es qué factores llevan a los bonos argentinos a pagar tasas promedio tanto más altas que las de otros países de la región, como Brasil, cuyo indicador está debajo de los 350 puntos. Según los especialistas, los bonos argentinos cotizan a precios que rondan los US$30 por cada US$100. Esos valores tan bajos son inversamente proporcionales a la tasa que pagan los títulos. Para Martín Polo, jefe de estrategia de una importante consultora, las cotizaciones expresan la falta de claridad en el horizonte económico de corto y mediano plazo. “La Argentina necesita un acuerdo con el FMI, las cuentas hay que corregirlas, pero el Gobierno no presentó un plan creíble para que eso se pueda lograr”, explicó. “Las declaraciones del ministro Guzmán, plantean ciertos números de las cuentas públicas que parece difícil que apruebe el FMI o la oposición. No se ve que se pueda llegar a un avance sustancial en las negociaciones con el FMI por el diagnóstico que tiene la Argentina. En ese contexto, la incertidumbre aumenta y también el mundo está un poco más complicado”, detalló. A su turno, Juan Manuel Franco, economista de Grupo SBS, consideró que el castigo sobre los bonos argentinos se exacerbó luego de las elecciones primarias. “El mercado empezó a poner el foco en los riesgos de corto plazo”, indicó. “Por ejemplo, qué haría el Gobierno luego de perder que siempre conlleva a un mayor gasto fiscal, algo que la Argentina hoy no se puede permitir sin recurrir a la emisión monetaria. El riesgo es la nominalidad, que presiona sobre precios y sobre el tipo de cambio”, explicó. Con la reestructuración de la deuda con los acreedores privados realizada en 2020, el Gobierno alivió los vencimientos en el corto plazo. Sin embargo, los compromisos son más abultados a partir de 2025 y los inversores ya empiezan a considerar la posibilidad de un nuevo default en los próximos años. Según las estimaciones de PPI, la Argentina tiene un 83% de probabilidades de caer en default en los próximos 4 años. “Entre 2020 y 2023, los vencimientos totales de deuda suman unos US$4000 millones. En cambio, entre 2025 y 2035 promedian los US$12.000 millones anuales”, señaló Pedro Siaba Serrate, estratega de renta fija de la compañía.
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