La inflación terminará en julio cerca del 3% y sumará un 29% desde enero, la meta que el Gobierno fijó para todo el año y que oficialmente nunca fue corregida. Fuentes oficiales reconocieron que las estimaciones previas al salto del dólar de los últimos días se ubicaban entre 2,5 y 3 por ciento, pero que es posible que, con la suba de la divisa, se ubique más cerca del 3 por ciento. En tanto, el promedio de las consultoras, que para fin de año prevén una suba de los precios del 48% anual, se ubica en torno del 3,2 por ciento para este mes. El funcionario indicó que este mes se redujo la volatilidad en los precios pero en un nivel alto y admitió que en los próximos dos meses posiblemente el resultado de los últimos 12 meses se ubique cómodamente por encima del 50% y luego podría descender en el último trimestre por la base de comparación con 2020. Cabe recordar que la inflación de junio terminó en 3,2% y 50,2% en el último año. Con esta constante suba de los precios las autoridades admiten que posiblemente el dato de la pobreza del primer semestre muestre una suba importante respecto del 40,9% registrado en el mismo período del 2020, tal como lo estimaron ya varios expertos del sector privado. Claudio Caprarulo, director ejecutivo de Analytica, dijo que “de agosto en adelante, pasada la estacionalidad de julio, todas las anclas que está usando el gobierno, principalmente tarifas y tipo de cambio, nos lleva a un promedio mensual del 2,5 por ciento”. De este modo, este año “va a cerrar en torno al 46% y para 2022 aún estamos trabajando en los escenarios; es esperable que el nivel de depreciación aumente después de noviembre; el gran interrogante es de qué forma. Y para eso el resultado de las elecciones y el estado de la negociación con el FMI va a ser clave”. La reducción de la inflación, indicó el economista de la consultora de es la “gran deuda pendiente” del equipo económico. “Esto pone de manifiesto que para bajar la inflación hace falta también trabajar sobre las expectativas. El equipo económico pisó el gasto, las tarifas y el tipo de cambio, puso controles de precios y aun así terminamos con inflación por arriba del 45%. El aumento en el precio de las commodities influyó negativamente, pero no explica todo. Si queremos bajar la inflación, sin una hoja de ruta no se puede”, explicó. De inmediato, expresó: “Ojalá el cierre del acuerdo con el FMI traiga certidumbre sobre los compromisos de deuda futuros y les permita presentar un plan. Las declaraciones de Cristina Fernández respecto al uso de los DEGs es una buena señal”, en el sentido de que el giro del organismo se utilizará para saldar parte del crédito otorgado en 2018 y 2019.
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