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Mientras se estira la definición sobre el aumento de las tarifas de los servicios públicos, como el gas que aún no tienen oficializados los nuevos valores de los cuadros tarifarios, durante junio no están previstos otros aumentos en los servicios regulados. Hasta el momento, según adelantaron fuentes del Enargas, se espera que los nuevos cuadros tarifarios para el gas sean oficializados en los primeros días de junio, con aumentos que rondará el 6%. Sin embargo, esto recién tendría impacto en las facturas de julio. “Contemplando el tiempo entre lecturas, más unos 15 días hasta que el usuario recibe esa factura, sabiendo además que el consumo facturado es del bimestre anterior, el impacto se estará registrando a partir de julio”, dijo un funcionario. Sin embargo, aclaró que esos tiempos son relativos. De acuerdo a las consultoras, la inflación puede comenzar un camino descendente a partir de junio, especialmente porque no habrá ajustes de tarifas y la menor actividad por las medidas de restricciones por las contagios de covid-19. “El Gobierno está fortaleciendo y potenciará en los próximos días las medidas de control y seguimiento de precios, el congelamiento de las tarifas y el retraso cambiario. Eso, en conjunto con una contracción en el nivel de actividad por efecto del confinamiento, generará fundamentalmente a partir de junio una presión hacia la baja de la inflación cuya magnitud es aún indefinida. Sin embargo, a pesar de que el foco de la política económica estará allí, difícilmente pueda ubicarse de forma continua y sostenida por debajo del 3%”, estimó Pablo Besmedrisnik, director de la consultora Invenómica. Los precios de alimentos y bebidas son los que más impacto tienen en la inflación. En abril se cumplieron 31 meses consecutivos donde los incrementos interanuales de los artículos de este rubro alimentos fueron superiores al promedio general. “Este desacople de precios de alimentos respecto de la canasta total se apreció con mayor claridad en los últimos meses, de ahí la justificación para las medidas que están en proceso de implementación”, aseguró Besmedrisnik. Con todo, junio será un mes central en materia de inflación porque el índice puede volver a ubicarse nuevamente cerca del 3%, mientras el promedio desde diciembre es del 4%. “Esto puede darse principalmente por una caída en la inflación núcleo, producto de la política de apreciación real del peso en los últimos meses a la par de la política monetaria contractiva del Banco Central. Al mismo tiempo, el freno a la actualización de tarifas va a limitar la suba del conjunto de los precios regulados. El único contrapeso estará en los bienes que tienen estacionalidad, que mostrarán un aumento mayor respecto al de mayo, de todas formas, son los que tienen menor participación dentro del IPC”, explicó Claudio Caprarulo, economista principal de la consultora Analytica.

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