La industria de la construcción está siendo afectada por la escasez de muchos productos. La explosión de la demanda, en gran parte por la brecha y la fuerte caída del costo del metro cuadrado en dólares, sumado a que algunas fábricas no están produciendo al 100% de su capacidad por los protocolos propios del Covid, generó un cuello de botella que está produciendo importantes demoras en la entrega de los materiales. Tanto es así que la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) comenzó un relevamiento entre empresas constructoras de todo el país y los datos preliminares indican faltantes de ladrillos huecos, chapa galvanizada, acero redondo, cemento, entre otros. “La expectativa de devaluación y la especulación con una suba de precios, los problemas de producción por la pandemia y los inconvenientes con el transporte son los principales factores que explican los problemas de abastecimiento”, manifestó el presidente de la entidad, Iván Szczech. Hoy el escenario muestra que muchas fábricas y corralones agotaron sus stocks durante los meses en los que las plantas estuvieron cerradas, y la producción no da abasto con la cantidad de pedidos que realizan los corralones. “Nos demandan el doble de lo que producimos. Estoy un mes sobrevendido”, confesó un productor de ladrillos.
A su vez, la presidente de la Cámara Industrial de Cerámica Roja (Cicer), Eugenia Ctibor, aseguró que “ahora hubo un desborde” y que “es la primera vez que sucede esto”. Pero se defendió de las acusaciones de los corralones, que culpan a las industrias de la falta de entrega: “Las fábricas no entregan menos de lo que tenían comprometido con los corralones, y en muchos casos se les están entregando todo lo que se produce. Pero vienen y te dicen ´dame todo lo que tengas´”, afirmó la directiva. Aseguró que “no existe especulación por parte del sector”. “Seguramente en cadena de valor pueda existir eso, pero las plantas industriales no tienen los ladrillos guardados”, dijo. La capacidad productiva de la industria es de 500.000 toneladas por mes, pero ante el actual contexto todas las empresas sacaron del cajón sus proyectos de inversión para ampliar las instalaciones y fabricar más. La brecha cambiaria y que los costos de la construcción en dólares hoy sean los más bajos en quince años motivó a mucha gente a aventurarse en obras: vendiendo dólares atesorados o aquellos que tienen pesos de sobra. Por otra parte, la pandemia y el aislamiento y la imposibilidad de hacer otros gastos también impulsaron a muchas personas a realizar refacciones o pequeñas obras en sus hogares, lo que la presidenta de Cicer denominó la “autoconstrucción”. “Hoy la gente va y compra por unidades, 20, 50, 100 ladrillos”, dijo.
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