Una parte del crédito al sector privado se dispara durante la cuarentena, en la medida en que cada vez más empresas y trabajadores autónomos recurren a las líneas subsidiadas diseñadas para sostener al sector productivo en días de parate económico generado por la crisis sanitaria. Sin embargo, el financiamiento total a familias muestra que los consumidores en términos agregados mantienen al mínimo posible el endeudamiento, dada la caída de sus ingresos y la incertidumbre sobre el futuro. Mientras que el préstamo al sector privado visto como un todo muestra un dinamismo que no tiene precedentes cercanos al menos desde que la Argentina cayó en una crisis de balanza de pagos en abril de 2018, el análisis más fino prueba que sólo la situación de emergencia por la pandemia del COVID-19 explica que haya más predisposición a endeudarse y, cuando la hay, parece estar reservado sólo a empresas que tienen que optar entre hacerlo o dejar de pagar sueldos y otras obligaciones.
El crédito bancario total creció en mayo 2,1% medido en precios constantes, esto es, restando el efecto de la inflación. Es una desaceleración respecto del 3,7% de aumento del mes previo, momento que aparenta ser el de menor actividad económica y por lo tanto de mayor necesidad de las empresas de financiar obligaciones que no podían pagar con la caja del mes, pero de todas formas implica un crecimiento sustantivo. “La demanda de crédito comercial siguió estando vinculada a las necesidades de fondos por parte de las empresas para poder afrontar el pago de sueldos y mantener el stock de capital de trabajo. A diferencia de lo ocurrido en abril, una mayor cantidad de sectores pudieron retomar el desarrollo de su actividad comercial debido a cierta flexibilización del aislamiento social, preventivo y obligatorio”, analizó el Banco Central en su último Informe Monetario Mensual.
Cuando se mira el resto de los préstamos, la realidad es muy distinta. Las tarjetas de crédito registraron una caída de 0,3% en el mes en términos reales, a pesar de que se financiaron los saldos que vencieron a fines de abril en 12 cuotas (con 3 meses de gracia), se ampliaron los rubros alcanzados por el programa “Ahora 12” y se fijó una tasa máxima para estas financiaciones en 43% anual. No hay 18 cuotas sin interés, tasas tope o ablandamiento de las condiciones monetarias que ayude. “Al crédito para consumo no lo incentiva la tasa, la inflación a veces es indiferente. Es muy dependiente de la expectativa de ingresos, de la perspectiva de empleo. Si la gente no sabe si va a tener un trabajo no va a tomar crédito. Y además el parate hace que menos gente pueda calificar para un crédito”, dijo Guillermo Barbero de First Capital Group.
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