A días de la primera vuelta presidencial en Chile, los dos candidatos que competirán en el balotaje del 14 de diciembre, la oficialista comunista Jeannette Jara y el ultraderechista José Antonio Kast, volvieron al ruedo electoral con mensajes orientados a captar los votos que definirán la contienda. Jara, heredera política del presidente Gabriel Boric y afectada por la impopularidad del actual gobierno, endureció su discurso y calificó a su rival como “autoritario”. Kast, líder del Partido Republicano y favorito para asumir la presidencia el próximo 11 de marzo, apuntó a convocar a todos los chilenos que compartan las “ideas de la libertad”. En el centro de la disputa se encuentran los 2,5 millones de sufragios (19,7%) obtenidos por Franco Parisi, el candidato populista del Partido de la Gente, que dio la sorpresa al ubicarse tercero en la elección. Su electorado, catalogado por analistas como “desideologizado” y “antisistema”, será determinante, aunque difícil de seducir. Parisi ya advirtió que no respaldará a ningún candidato por el momento y advirtió: “Nuestros electores no son un bolso que se pasa de uno a otro”. A cambio de su eventual apoyo, exigió que ambos postulantes consideren sus propuestas, como eliminar el IVA de los medicamentos y reducir los salarios de los políticos. Sin embargo, especialistas prevén que estos votos podrían fragmentarse y, en buena parte, migrar hacia Kast. “Mi impresión es que bastante de ese voto vaya hacia Kast. Es un voto con orientación autoritaria y crítico de las élites”, señaló la analista chilena Claudia Heiss, de la Universidad de Chile. El postulante ultraconservador llega al balotaje con un escenario favorable. Tras la primera vuelta, recibió de inmediato el apoyo de Johannes Kaiser (Partido Nacional Libertario) y Evelyn Matthei (Vamos Chile), quienes sumaron más del 26% de los votos. Esa adhesión automática, sin negociaciones, consolidó la ventaja de Kast, que ya había quedado a menos de tres puntos de Jara en la primera ronda (23,9% contra 26,8%). “Con sufragios propios y los votos de las demás fórmulas de derecha, Kast tendría allanado el camino a la presidencia”, evaluó Heiss. Sólo con el respaldo explícito de estos espacios, superaría el 50% de los votos. Para Jara, la remontada se presenta compleja. La candidata necesita captar casi la totalidad de los apoyos de las fuerzas de izquierda que quedaron afuera, que en conjunto no superaron el 3%, y seducir parte del voto antisistema de Parisi. Convencer a ese electorado luce como una misión ardua: “Es difícil saber cómo van a votar los partidarios de Parisi. Es un voto muy desideologizado, que no se identifica ni con la izquierda ni con la derecha”, indicó Heiss. Además, parte de ese electorado tiene un fuerte componente de rechazo hacia el gobierno de Boric, lo que complica aún más el escenario para la candidata oficialista. A menos de un mes de la segunda vuelta, el panorama aparece inclinado hacia Kast, con la derecha alineada detrás de su candidatura y un electorado antisistema que podría volcarse parcialmente en su favor. Jara, en cambio, enfrenta la difícil tarea de unir a una izquierda dispersa y superar el desgaste del gobierno al que representa.
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