La candidatura de Verónica Magario como primera en la lista de la Tercera Sección Electoral comenzó a tomar fuerza en las últimas horas y podría convertirse en la llave para cerrar tensiones dentro del flamante espacio Fuerza Patria. Sin vetos a la vicegobernadora, su postulación aparece como una carta de consenso tras la condena a Cristina Fernández por la Causa Vialidad y su posterior retiro de la escena electoral. Magario, de estrecha relación con Axel Kicillof y sin puentes rotos con la expresidenta, logró moverse con equilibrio durante los momentos más turbulentos de la relación entre ambos referentes. Hoy, esa capacidad de diálogo y negociación se convierte en un activo clave para encabezar una lista que tiene como principal escenario La Matanza, el distrito con mayor peso electoral del país. Su posible candidatura pone en pausa la disputa por el control territorial entre La Cámpora y Fernando Espinosa, intendente de La Matanza. El sur del conurbano bonaerense será, una vez más, el epicentro de la campaña del peronismo, que busca reordenar sus piezas mientras se define el armado de listas para las elecciones. Como alternativa a Magario, surge el nombre de Mariano Cascallares, intendente de Almirante Brown, otro dirigente cercano a Kicillof y con buen vínculo con La Cámpora. Cascallares encabezó la lista seccional en 2021, pasó dos años en la Legislatura y luego regresó a su distrito. Entre las opciones en danza también se baraja una estrategia que apunta alto: que el propio Kicillof encabece en todas las secciones electorales. La jugada, aseguran en pasillos oficiales, buscaría garantizar el compromiso del gobernador en toda la provincia y, a la vez, repartir responsabilidades en caso de una derrota del peronismo bonaerense. La consolidación de Magario se precipitó luego de la declinación, nunca explicitada, de Máximo Kirchner. El líder de La Cámpora había ganado protagonismo tras la condena de su madre y llegó a sonar como primera opción para conducir la campaña en la Tercera. Sin embargo, la movida perdió fuerza y dejó espacio para otras alternativas. Otro nombre que se barajó fue el de Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes, impulsora de la campaña “Cristina Libre”. Sin embargo, su proyección se vio trabada tras la detención de Eva Mieri, concejal quilmeña y primera en la línea de sucesión en el municipio. La situación, sumada a la ruptura de Ariel Burtoli con La Cámpora, terminó de bloquear esa vía. Mientras tanto, la pulseada por el armado de listas se intensifica en Casa de Gobierno. En La Plata se viven jornadas frenéticas y se anticipa una semana clave para cerrar nombres y alianzas. El cierre provisorio trajo algo de alivio dentro del peronismo al evitar, al menos por ahora, una fractura mayor. A su vez, emergió “Somos Buenos Aires”, un incipiente espacio de centro que reúne peronistas y radicales y que amenaza con restarle votos a los libertarios. En los cálculos preliminares que circulan en la Gobernación se proyecta una posible distribución de 29 legisladores: 11 para La Cámpora, 11 para el Movimiento al Futuro y siete para el sector de Sergio Massa. La definición final, fiel a la tradición peronista, llegará sobre la hora.
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