El invierno se acerca y la campaña antigripal en la provincia de Buenos Aires se convierte en un tablero de tensiones políticas y sanitarias. El Ministerio de Salud de la Nación, tras semanas de idas y vueltas, prometió reforzar el envío de dosis, pero la realidad en los vacunatorios bonaerenses sigue marcada por la escasez. La semana pasada, la cartera nacional, conducida por Mario Lugones, admitió demoras y apuntó al “transporte internacional” como responsable. En ese mismo gesto, anunció la llegada de más de un millón de dosis de distintas vacunas del calendario oficial. Sin embargo, Nicolás Kreplak, ministro provincial, confirmó que apenas una parte de las antigripales comprometidas llegó a destino. “No alcanza, el problema de fondo persiste”, advirtió. Los números oficiales son elocuentes: de las nueve vacunas del calendario nacional con faltantes en abril, cinco no se regularizarán en mayo. La triple viral y las dosis contra el Covid-19 seguirán siendo un bien escaso en los vacunatorios bonaerenses. Kreplak habló de “oportunidades perdidas”: ciudadanos que se acercaron a inmunizarse y se encontraron con puertas cerradas por falta de stock. Hasta el 16 de abril se habían aplicado 2.283.611 dosis en todo el país, según cifras nacionales. Desde Nación insisten en que a fin de mes se habrán entregado la totalidad de las vacunas adyuvantes y gran parte de las pediátricas y de adultos. Pero en la provincia la percepción es distinta: la campaña avanza con tropiezos y la incertidumbre se instala en la población. En este escenario, el ministro bonaerense reclamó que se “regularicen los envíos” y pidió a la ciudadanía que, pese a las dificultades, se acerque a los vacunatorios para completar esquemas con las pocas dosis disponibles. La crónica de la vacunación se escribe entre promesas incumplidas, cifras oficiales y la urgencia de un invierno que no espera.
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