Se cumplieron diez años de la trágica inundación de la ciudad de La Plata. En la ocasión se acumularon más de 400 milímetros de agua en sólo 4 horas, lo que produjo el fallecimiento de 89 personas y millones de pesos en pérdidas materiales. Las imágenes en las horas posteriores al acontecimiento fueron escabrosas: se podían ver hogares completamente anegados, vecinos subidos a los techos de las casas pidiendo ayuda y autos completamente bajo el agua. Las tormentas hicieron mella también en las localidades de Ensenada y Berisso y, al poco tiempo, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata llevó a cabo un informe explicando los motivos del desastre. Más allá de las características inusuales de las lluvias, los expertos advirtieron que había zonas altamente urbanizadas que estaban emplazadas sobre los cauces y zonas aledañas. Al mismo tiempo, expresaron que ocurrió un excesivo crecimiento del principal cinturón hortícola del país y no se había efectuado una planificación de escurrimiento hidráulico para evitar esa circunstancia. Por otra parte, los profesionales explicaron que la gestión de gobierno de la provincia de Buenos Aires, a cargo de Daniel Scioli, no habían desarrollado un estudio integral sobre el riesgo de las inundaciones a lo largo del tiempo, así como tampoco se habían preocupado por la falta de mantenimiento en los arroyos que cruzan la ciudad en cuestión. El fuerte cruce entre la administración provincial y Cristina Fernández, a cargo de la presidencia de Nación, no se hizo esperar: “Frente a la inoperancia y a la ineficacia, los que terminan sufriendo son los más vulnerables”, expresó en aquel momento Fernández. En marzo de 2019, se efectuó un insólito juicio en el que se condenó únicamente a un funcionario de segunda línea: se trató de Sergio Ariel Lezana, una autoridad municipal encargada de la Defensa Civil, quien fue inhabilitado para ejercer cargos públicos por un año y recibió una multa de entre 700 y 12.500 pesos. En base a los datos que se recabaron posteriormente, las pérdidas por las inundaciones alcanzaron los 2.600 millones de pesos. En promedio, una de cada cuatro casas se vio afectada por la tormenta, pero la cifra supera el 55% de los habitantes de la ciudad si se tiene en cuenta a las personas que perdieron su vehículo o aquellos que sufrieron otro tipo de perjuicios.
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