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El radicalismo levantó sus acciones dentro de la principal coalición opositora a punto de presentar sus propios candidatos en la carrera por la presidencia de la Nación. El gobernador de la provincia de Jujuy, Gerardo Morales, es el primero en confirmar sus aspiraciones presidenciales, sumadas a la intentona por ahora silenciosa del diputado nacional Facundo Manes, quien hasta ahora no oficializó su intención de competir. “No es un candidato típico”, apuntan en su entorno. Manes saltó a la diputación nacional impulsado por el radicalismo bonaerense, en particular la línea del titular del bloque de Juntos por el Cambio en la Legislatura bonaerense, Maximiliano Abad. Y fue una retroalimentación: Manes logró el plafón político que no tenía y el sector de la UCR que lo adoptó se quedó con la interna. Quien se opuso a ese armado no fue otro que el intendente de San Isidro Gustavo Posse, con ambiciones de llegar al sillón de La Plata desde hace varios años. La interna fue áspera y tuvo acusaciones de juego sucio de uno y otro lado. Pero la tregua llegó a su fin en otro año electoral. Esta vez Posse también encontró un aliado arriba. El intendente díscolo se unió al mandatario jujeño, en una alianza que le viene como anillo al dedo a ambos: Morales no tenía espacio en la provincia de Buenos Aires por el factor Manes, y el de San Isidro había quedado aislado. Y así, revivió la interna, hasta con pedido de comicios domésticos para redefinir autoridades provinciales. Bajo el lema “SÍ a las urnas, NO al dedo” militantes y dirigentes radicales comenzaron a juntar firmas para pedir formalmente internas abiertas para elegir el candidato radical a gobernador de la Provincia de Buenos Aires que competirá en las PASO dentro de Juntos por el Cambio. Sucede que Abad ya se lanzó como aspirante oficial del radicalismo a la gobernación, en un acto en Mar del Plata semanas atrás. Es el presidente del partido en la provincia, el respaldo está implícito. Ahora bien, esta discusión provincial empantana la definición nacional y viceversa. En un Juntos por el Cambio atravesado por una interna del PRO, la UCR da la nota y complejiza la ecuación. Incluso puertas adentro, porque la pelea Morales-Manes y sus ramificaciones, hizo que el grueso del radicalismo bonaerense no asistiera a la presentación con bombos y platillos del gobernador jujeño. “Si voy al acto, después me bajan el pulgar en el comité local”, comentó un referente de un municipio del interior, pero es una frase que se repetía en buena parte los distritos radicales. El dato es que esta renovada disputa empieza a ejercer presión de abajo hacia arriba. La aceleración de Morales contrasta con la aparente pasividad de Manes. Y eso hace un poco de ruido en el pago chico. En efecto, desde las filas del neurocientífico confiaron que se prepara un relanzamiento de su campaña, pero que en realidad “nunca dejó de ser candidato”. Señalan que sigue de recorrida por la provincia y que “hoy es el candidato del radicalismo bonaerense”.

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