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El supuesto alejamiento de Cristina Fernández del escenario de las elecciones de 2023 reconfiguró toda la estrategia del oficialismo, que ahora analiza distintas alternativas para contener una eventual sangría de votos. La principal discusión se da en la Provincia de Buenos Aires, donde Axel Kicillof buscará ser reelecto. El gobernador, que quiere ir por otro mandato con una figura en la boleta nacional que arrastre apoyo, reconoció en las últimas horas que no descarta impulsar un desdoblamiento electoral, algo que ya se planteó en otras provincias. “Estoy abierto a la discusión. He escuchado a sectores de un lado y del otro. La discusión está vigente, pero no porque sea mi voluntad. Reflejo que hay una discusión en curso”, reconoció Kicillof. Para avanzar en ese sentido, advirtió que necesitará el apoyo de Juntos por el Cambio, el principal bloque opositor en la Legislatura bonaerense: “La verdad que nosotros, para hacerlo, necesitamos una mayoría legislativa que no tenemos, porque es por ley. Por lo menos las PASO son simultáneas (con las nacionales). Así que necesitamos una mayoría, y en eso habría que encontrar un acuerdo con la oposición”. En Diputados, con algunos bloques minoritarios haciendo de aliados, un eventual proyecto del oficialismo podría avanzar, pero el Senado está mucho más polarizado: con 23 bancas para cada fuerza, el Frente de Todos necesita de Juntos hasta para darle inicio a las sesiones. Ya hay cuatro provincias que modificaron su calendario electoral para desacoplar los comicios nacionales de los provinciales: Salta, Río Negro, Jujuy y San Juan. En las próximas semanas podría sumarse Entre Ríos. La decisión de la vicepresidente de bajarse de las elecciones tras la condena en la causa Vialidad, generó un fuerte impacto en el oficialismo y tocó especialmente a Kicillof, que suele repetir entre sus más cercanos que está convencido de ir en busca de la reelección. Ese objetivo se encontró ahora con el desafío de traccionar votos sin Cristina Fernández en la boleta. Sin duda, se abre un interrogante respecto a la capacidad del gobernador de captar todo el voto duro K de la primera y tercera sección electoral, en donde la vice tiene un alto nivel de apoyo. Así se vio en 2019, cuando CFK fue compañera de fórmula de Alberto Fernández.

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