Alberto Fernández volvió a su actividad oficial después del reposo por la gastritis que le generó una descompensación en Bali, Indonesia. Se espera una semana con poca actividad pública, pero con presencia en la Casa Rosada y algunas reuniones. El mandatario arribó a la Casa Rosada, luego del partido de la selección de fútbol. El sábado el jefe de Estado volvió a realizarse un control médico en el Sanatorio Otamendi. Los estudios arrojaron un resultado favorable. Sin signos de sangrado, el mandatario deberá continuar monitoreando su salud. Desde la Quinta de Olivos, durante el fin de semana estuvo abocado a las negociaciones con Brasil, Estados Unidos y Canadá por el sucesor de Mauricio Claver Carone al frente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la participación argentina en la conducción del organismo. Fernández tenía previsto un viaje a México para el próximo jueves que finalmente suspendió. El vínculo con su par caribeño Andrés Manuel López Obrador quedó dañado después de que no apoyara la estrategia de Argentina en la elección del nuevo presidente del BID. “No van a estar el presidente electo Lula ni Alberto Fernández de Argentina, pero esta es la casa de los dos, somos muy buenos amigos, y más adelante, seguramente, van a visitarnos”, confirmó López Obrador.
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