Aunque la atención del Gobierno parece sólo estar puesta en la aprobación del acuerdo con el FMI, e intentar resolver la crisis interna que azota al Frente de Todos, en la Casa Rosada no quitan la mirada de la gestión con el objetivo de llegar en carrera a las elecciones presidenciales de 2023. Semanas atrás uno de los ministros más albertistas, el titular de la cartera de Desarrollo Social Juan Zabaleta, aseguró que al Gobierno “le irá bien el próximo año si en 2022 logra que los argentinos vivan mejor”. Y para hacerlo la Casa Rosada no escatima dinero en identificar cuáles son los principales problemas que afectan a la sociedad. En febrero pasado, la Jefatura de Gabinete que conduce Juan Manzur, contrató por casi $8 millones a la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales para realizar un análisis de la situación social y cultural de la Argentina con “particular énfasis” en la crisis económica y las consecuencias de la pandemia. El trabajo de campo se realizará durante seis meses y la Universidad debe entregar tres informes cuyo contenido será puesto a disposición de Alberto Fernández, la propia jefatura de Gabinete y de quienes las máximas autoridades consideren pertinente, tal como consta en el pliego. Es que más allá de las negociaciones en el Congreso, la interna entre el albertismo y La Cámpora y la tensión con Cristina Fernández, el primer mandatario sabe que al tope de las preocupaciones de la sociedad se encuentra la compleja situación económica y social del país con una inflación que no cede y una recuperación lenta que podría verse alterada por la invasión rusa a Ucrania. Desde hace semanas existe el rumor de posibles cambios en el gabinete una vez que el Gobierno logre el acuerdo definitivo con el FMI. Cerca de Fernández hablan de un “momento bisagra”, una especie de relanzamiento de su gestión. Pero lo cierto es que la vicepresidente también impulsa modificaciones: asegura que se necesita más gestión y no está contenta con el rumbo económico. Es que hay un punto en el que albertistas y kirchneristas duros coinciden: no se puede ganar las elecciones con una inflación como la actual. Máximo Kirchner lo suele repetir entre sus más íntimos. Por eso el Gobierno quiere conocer con la mayor exactitud posible cuáles son las preocupaciones de la sociedad. El análisis que realizará la FLACSO tendrá objetivos, entre los que se encuentran entender los cambios en la estructura social que sufrió el país como consecuencia de la pandemia de COVID-19 y “comprender cambios en la sensibilidad, temores, angustias e incertidumbre de la sociedad”. Esto le permitirá a la Casa Rosada tener un panorama mucho más claro respecto a cuáles son las verdaderas preocupaciones de la sociedad y cómo atacarlas. El servicio fue requerido por la Unidad Ejecutora Especial “Argentina Futura” que depende de Jefatura de Gabinete y servirá para “mejorar las políticas públicas en el corto y mediano plazo”. La adjudicación se produjo el 7 de febrero y el trabajo tendrá un costo total de $7.950.000. A través del informe el Gobierno tendrá a disposición un mapa de los niveles socioeconómicos del país. En este sentido el trabajo contempla un cruce de datos de acceso público para analizar los cambios en la estructura social del país.
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