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La renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque de diputados nacionales del Frente de Todos en rechazo al principio de acuerdo con el FMI, genera cimbronazos que preocupan a la Casa Rosada. Es que la decisión del hijo de Cristina Fernández abre una incógnita sobre cómo podría votar un sector duro del bloque de diputados K un eventual acuerdo con el FMI. De hecho el diputado Leopoldo Moreau confirmó que un sector del bloque K intentará modificar los detalles del acuerdo. “Está lleno de peligros”, señaló. “Se supone que se va a discutir y para eso va al Congreso”, agregó. La decisión de Kirchner podría romper con la conocida “disciplina partidaria”, es decir, votar a favor de un proyecto sólo porque beneficia los intereses del espacio que representa. “Lo que puede pasar es que muchos que se sentían presionados por la disciplina partidaria seguramente ahora se van a sentir liberados para votar a conciencia. Aunque cerca del Diputado aseguraban que la decisión de Máximo Kirchner no afectaría al bloque, las diferencias tardaron menos de 24 horas en quedar expuestas. Incluso luego de conocerse la noticia de su renuncia, desde el kirchnerismo rápidamente lanzaron la versión de que hasta la propia vicepresidente estaba en desacuerdo con su salida de la presidencia del bloque. Las voces que daban cuenta de esta versión lo hacían para transmitir calma en medio de una nueva ruptura y otra carta en la que se lanzaban duras críticas hacia Alberto Fernández y Martín Guzmán. Pasadas las 19 del lunes ya corrían rumores de posibles diputados que se inclinarían por no votar a favor de un eventual acuerdo con el Fondo. A la danza de nombres de legisladores cuyo voto es una incógnita se suman el de Leopoldo Moreau, que en la previa del preacuerdo había abierto la puerta a un posible default, los tres diputados que responden a Juan Grabois (el economista Itai Hagman, Federico Fagioli y Natalia Zaracho) y los legisladores sindicales como Hugo Yasky.

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