Tras varias idas y vueltas y una presentación judicial que intentó evitar su arribo a la conducción del espacio, Máximo Kirchner asumirá el sábado 18 de diciembre el control del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires. De esta manera comenzará una nueva etapa en el espacio bonaerense que estará marcada por el desafío de incorporar más jóvenes al espacio y tener una militancia más activa para intentar recuperar “la calle” tras la derrota del Frente de Todos en las elecciones legislativas. El acto de asunción del líder de La Cámpora y presidente del bloque del Frente de Todos en Diputados se realizará en la Quinta de San Vicente, donde descansan los restos del expresidente Juan Domingo Perón. Así quedará atrás la batalla judicial que interpuso el intendente de Esteban Echeverría Fernando Gray, que aún es vicepresidente del partido y que buscaba evitar el arribo del hijo de la vicepresidente a la conducción del partido. La reunión en la que se definió la asunción de Máximo Kirchner se llevó adelante el pasado lunes en el despacho del propio diputado y allí se definió que el espacio deberá tener a partir de ahora una impronta más cercana a la gente. “Buscamos mayor representatividad y cercanía con todos los peronistas”, dijo un dirigente que participó de la reunión. En esta nueva etapa se espera que se sumen nuevos afiliados y que haya más participación de representantes de sectores productivos de la provincia de Buenos Aires. “Buscamos un mayor debate económico dentro del espacio porque sabemos que la realidad social es compleja”, agregan. Se espera también que se dinamice el trabajo militante del espacio con el objetivo de que se logre una mayor cercanía con las demandas bonaerenses. Esto tiene que ver con la necesidad de retomar el diálogo con aquellos espacios que no votaron por el Frente de Todos y se inclinaron por Juntos, que cosechó 3.550.321 votos, contra los 3.444.446 del oficialismo. La llegada de Máximo Kirchner a la conducción del PJ bonaerense estuvo impulsada por el actual jefe de Gabinete bonaerense Martín Insaurralde, aunque encontró cierta resistencia de los intendentes peronistas más conservadores, que culpan a La Cámpora por la derrota en las elecciones.
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