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El acto que el oficialismo realizará el próximo 10 de diciembre, servirá para empoderar a Alberto Fernández y enviarle un mensaje a la vicepresidente, quien desde hace tiempo mantiene fuertes diferencias con el mandatario. El Gobierno prepara un gran evento para celebrar el Día de la Democracia. La convocatoria forma parte, a su vez, de una idea que planteó el propio jefe de Estado tras la derrota en las legislativas y consiste en tener una fuerza política más movilizada. El acto será también una especie de respuesta a la carta de Cristina Fernández en la que habló de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y planteó que “la lapicera siempre la tuvo, la tiene y la tendrá el Presidente de la Nación”. En ese mismo texto, la vicepresidente lanzó una dura advertencia: “Es un momento histórico de extrema gravedad y la definición que se adopte y se apruebe, puede llegar a constituir el más auténtico y verdadero cepo del que se tenga memoria para el desarrollo y el crecimiento con inclusión social de nuestro país”. Si la lapicera la tiene Alberto Fernández, el acto del 10 de diciembre servirá para empoderarlo y demostrar que está al mando del Gobierno de cara a los dos años que restan de mandato. El acto, con posible movilización que se realizaría el 10 de diciembre, podría servir también como eventual plataforma de una celebración en caso de que se llegue a un entendimiento con el organismo internacional. El ministro Martín Guzmán está al frente de estas negociaciones y en los próximos días viajará a los Estados Unidos una comitiva para reunirse con las autoridades del Fondo. Desde hace tiempo que La Cámpora cuestiona la figura del ministro de Economía Martín Guzmán, al que llaman el “ministro de la deuda” y al que apuntan por un supuesto ajuste fiscal para intentar acordar con el fondo. Más allá de la posición de Cristina Fernández, el Gobierno entró en tiempo de descuento para cerrar un acuerdo con el FMI para reprogramar la deuda de US$44.000 millones que tiene con el organismo. Se produce en momentos en que las reservas internacionales del Banco Central se ubican por debajo de los vencimientos que el país tiene que afrontar hasta marzo, según estiman distintos economistas. En este contexto, Alberto Fernández, está enojado con Máximo Kirchner. Hubo una discusión el día de la elección porque el hijo de la vicepresidente quiso suspender el acto del 17 de noviembre. “Está en contra de La Cámpora”, sostenía el presidente del bloque del Frente de Todos en la Cámara de Diputados. El propio Katopodis reconoció que la gestión de Alberto Fernández piensa los próximos dos años con mayor presencia en la calle. “El Gobierno y Fernández han tomado la decisión, la necesidad de tener una fuerza política más movilizada, con más presencia en la calle, más participación política y social. Lo del 10 de diciembre sería para todos los sectores, abierto, amplio. Porque es lo que corresponde. Hay una decisión en el peronismo de una salida de la pandemia con una fuerza política más organizada y con más presencia en la escena pública acompañando la gestión”, lanzó.

 

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