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En medio de la grieta judicial que se abrió entre los integrantes de la Corte Suprema de Justicia por la forma de elección de sus nuevas autoridades, dos referentes del kirchnerismo como Aníbal Fernández y Eugenio Zaffaroni aprovecharon para criticar al máximo tribunal y pedir la ampliación en la cantidad de sus integrantes. Sobre la crisis en la que se encuentra el quinteto de jueces ahora presidido por Horacio Rosatti, el flamante ministro de Seguridad dijo: “La Corte debe salir sola de esta situación. ¿Quién se va a meter dentro de la vida de otro Poder de la República, aunque tenga las dificultades que está teniendo? ¿Quién se va a meter? ¿El Poder Ejecutivo a dirimir la situación, el Legislativo?”. El integrante del Gabinete agregó: “La Corte con todos estos gestos, lo que hace es auto-esmerilarse de una manera innecesaria y por eso es imperioso que se le empiece a encontrar la vuelta. Repito mi posición personal, que no es la de los ministros ni la del Gobierno, habría que empezar a poner una ampliación”. En este sentido, Fernández señaló: “La realidad es que la composición de 1853 era de nueve miembros, después, en 1869, cuando se incorpora la Provincia de Buenos Aires y ya somos la Nación Argentina, se transformó en una Corte de cinco y sigo creyendo que habiendo tantos países con tanta cantidad de miembros de la Corte podría ayudar mucho a solucionar temas de estas características”. Por su parte, el exministro del máximo tribunal Eugenio Zaffaroni afirmó que “hay una crisis en la Corte que se ve de afuera”, al referirse a la designación del mencionado Rosatti como nuevo presidente del cuerpo, y advirtió que “sólo tres personas deciden sobre la institucionalidad del país”. En esta línea, el jurista volvió a plantear la necesidad de ampliar la Corte e indicó: “Se necesita una Corte de 15 miembros dividida en salas con especialistas en cada área”. Para Zaffaroni, esa ampliación debería llevarse a cabo de manera que el tribunal “sea plural y que conozca las materias sobre las que están decidiendo” porque, según dijo, es necesario “reforzar el control de constitucionalidad”. Rosatti fue elegido para encabezar la Corte Suprema con los votos de Juan Carlos Maqueda, que lo propuso para el cargo, y del presidente saliente, Carlos Rosenkrantz, quien pasará a ocupar la vicepresidencia, en un procedimiento tenso debido a la ausencia de Ricardo Lorenzetti y Elena Highton de Nolasco. Estas presiones surgidas desde el kirchnerismo llegan en un momento en el que a Cristina Fernández se le comienza a formar una verdadera tormenta judicial. Sin poder suficiente en el Congreso como para avanzar en las reformas del Poder Judicial y el Ministerio Público Fiscal que el Ejecutivo tiene en carpeta hace más de un año, y considerando que los resultados de la elección de noviembre podrían agravar esa situación legislativa para el oficialismo, la vicepresidente se enfrenta al peligro de que en las próximas semanas y meses las principales causas de corrupción que la involucran vuelvan a avanzar con fuerza.

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