El recordado “Gordo Mortero”, protagonista excluyente de la memorable sesión del Congreso de diciembre de 2017, donde volaron 14 toneladas de piedras y 162 personas resultaron heridas, ahora es precandidato a senador por la provincia de Santa Fe. El personaje en cuestión, se cortó las rastas y desde el living de su casa, donde cumple condena domiciliaria, se lanzó como precandidato a senador. Aspira a entrar por la puerta grande a la misma Institución que años atrás atacó con un arma inventada por él para la ocasión. En muchos países existe la denominada ley de “Ficha Limpia”, que impide que se presenten a elecciones los condenados por corrupción. En Argentina esa norma no existe. De la misma manera que tampoco hay ninguna prohibición para que se postulen quienes demostraron ser abiertamente antidemocráticos. Es por todo eso que Sebastián Romero, se postula como Senador por el Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU) que participa en la interna del Frente de Izquierda y de los Trabajadores. En resumen: porque ninguna norma se lo prohíbe y porque seguramente, encontrará votantes. El Gordo Mortero también dice que es un preso político. Como Mandela que pasó 27 años en la cárcel, el Gordo Mortero tiene prisión domiciliaria, lanza su candidatura por zoom. Como Ghandi quien tuvo que exiliarse para salvar su vida, el Gordo Mortero se fugó 2 años a las playas uruguayas. Y como Martin Luther King fue encarcelado más de 30 veces, Sebastián Romero quiere esconderse detrás de los fueros que puede darle una banca en el Senado. Argentina generosa.
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