El tiempo - Tutiempo.net

Los “popes” de la CGT, se reunieron con Alberto Fernández, con el objetivo de designar a la persona que estará al frente de la Superintendencia de Servicios de Salud. Alberto Fernández no se apartó del libreto que cumplió casi escrupulosamente la mayoría de los gobernantes argentinos desde 1983: no poner al frente del control de los fondos de las obras sociales a nadie vinculado con el sindicalismo sino a alguien que cumpliera la premisa de distribuir el dinero que proviene del aporte de los trabajadores para disciplinar a sus dirigentes, premiar lealtades políticas y castigar las rebeldías. En el almuerzo de la Quinta de Olivos, Alberto Fernández ya sabía que la CGT iba a llegar con el pedido de que el sucesor del fallecido Eugenio Zanarini fuera David Aucharán, el actual gerente general de la Superintendencia, pero no cumplió lo que les había prometido a sus dirigentes durante su primera visita a la sede cegetista cuando ganó las elecciones: “El movimiento obrero organizado es parte del Gobierno que se va a instalar en Argentina desde el 10 de diciembre”, dijo. La mayoría imaginó espacios de poder concretos. No fue así. Lograron mucho más los piqueteros. Eduardo López, es el postulante propuesto por Fernández y salió del riñón del ex ministro de Salud, Ginés González García. Luego del almuerzo con la CGT, allegados al mandatario se jactaban de que la designación de López en la Superintendencia fue “un triunfo del albertismo” porque el nombre surgió de su propio espacio y, además, porque evitaron que Cristina Fernández se apropiara de ese puesto. Aunque en el reparto de espacios del Frente de Todos ese sector le corresponde a Alberto Fernández, todos saben que el kirchnerismo tiene un afán expansionista y que desde el Instituto Patria se alienta una reforma del sistema de salud que estatizaría los fondos de las obras sociales. “Si alguien no alcanzó su objetivo en la Superintendencia fue La Cámpora”, contestó un encumbrado directivo de la CGT cuando fue consultado por si el nombramiento de López significaba una derrota para la central obrera. “Es un sanitarista que afianzará y mejorará el sistema de obras sociales”, agregó en una rápida asimilación del espacio perdido. Otro de sus colegas fue más allá aún al interpretar que el nuevo titular de “la Súper” tiene la bendición de “los Gordos” de la CGT porque en su trayectoria se desempeñó como coordinador quirúrgico y asesor de la gerencia general de la obra social del Sindicato de Comercio, OSECAC. Pero López no responde a Armando Cavalieri sino que se trata de un auténtico cuadro del semillero de González García desde que en 1999 estudió Economía y Gestión de la Salud en la Universidad Isalud, creada por el desplazado ministro.

Compartir

.