El gobierno de la provincia de Buenos Aires analiza aplicar nuevas restricciones a la circulación a partir de la semana que viene, a partir del aumento en el número de contagios de COVID-19. Así lo reveló el jefe de Gabinete del Ministerio de Salud bonaerense, Salvador Giorgi, quien remarcó que “es bastante preocupante” la circulación de gente en el último tiempo, y que creció este fin de semana debido al feriado del 2 de abril y las Pascuas. “Yo venía de Mar del Plata el martes pasado, fuimos a inaugurar un laboratorio móvil y volvíamos con el viceministro, Nicolás Kreplak, y veíamos una gran cantidad de autos que se dirigían a la costa, y es una situación muy delicada la que estamos viviendo ahora, no sólo por la cantidad de contagios, sino por la velocidad en el aumento de los casos”, señaló. El funcionario explicó que su administración se encuentra “monitoreando todos los municipios día a día” para “ir viendo cómo evoluciona la situación en cada lado”. Giorgi explicó que el objetivo de las autoridades bonaerense es “disminuir la movilidad” de los ciudadanos, por lo que “para eso, primero hay que decirle a la gente que se quede adentro de su casa y, segundo, cortar la oferta” de algunos servicios no esenciales, como “bajar la atención en los restaurantes, en los bares, en los shopping, en los cines y en todos los lugares donde se puedan concentrar las personas”. El funcionario aclaró que estas nuevas restricciones “tienen que ser muy progresivas”, pero insistió con la idea de que “se tienen que empezar a cerrar esos lugares, o a restringirlos, volviendo al esquema de solamente poder recibir clientes en las mesas de afuera, con distanciamiento y con protocolos. Sin parar la actividad productiva, porque sabemos que la pandemia trae consecuencias económicas que estamos viviendo, empezar a bajar algunas actividades de ocio. Los gimnasios están abiertos, bueno, que se cierren los gimnasios, o algunos bares, o algunos restaurantes, o que empiecen a funcionar como cuando se encontraban en fase 3”, agregó.
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