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A Alberto Fernández se le abrió un nuevo frente de batalla luego del encendido discurso de la apertura de sesiones del Congreso: la interna del Frente de Todos. Luego de importantes desencuentros entre el jefe de Estado y su socia, que incluyeron meses sin hablar y reproches de la ex presidente en público o a través de cartas, Alberto Fernández cumplió con una regla no escrita que es cada vez más común en los discursos del primero de marzo en años electorales: atacar y polarizar con la oposición. Este cambio discursivo fue interpretado como un giro al kirchnerismo duro por parte de Fernández, algo que fue sustentado por el contenido de su alocución: ataques a la Justicia, judicialización de la política y fuertes críticas a los medios. Todo esto abrió un interrogante en el Gobierno de cara a las elecciones legislativas. No son pocos los que creen que si Fernández se radicaliza, el Frente de Todos se aleja de su esencia que ayudó a conquistar a una masa de votantes que estaba desencantada con Juntos por el Cambio pero que no veía en Cristina Fernández y en La Cámpora la respuesta. Algunos de sus colaboradores más cercanos se refugian en la idea de que Alberto no es el candidato este año y que esta lógica no aplicaría. Sin embargo, los comicios de medio término siempre actúan como plebiscito de la gestión presidencial y, además, se descuenta que el jefe de Estado deberá acompañar a los candidatos a lo largo del país y sobre todo en la provincia de Buenos Aires, bastión electoral por excelencia del kirchnerismo. Sumado a esto, en el armado oficialista no desconocen que e Fernández sigue siendo el único dirigente con mayor imagen positiva que negativa y, por ende, deberá cargarse la campaña al hombro. Mientras tanto, en Casa Rosada aún no están pensando en posibles candidatos, o al menos eso responden. Lo cierto es que el Gobierno está más cerca de la antigua hipótesis kirchnerista de que “el candidato es el proyecto” que de los nombres propios porque, coinciden, si no avanza el plan de vacunación y no repunta la economía va a ser muy cuesta arriba lograr una buena elección que le permita alcanzar el quórum propio en la Cámara de Diputados.

 

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