Las distintas vertientes del PRO de la provincia de Buenos Aires, minimizaron la autopostulación de Elisa Carrió como candidata nacional y a gobernadora, en el principal distrito electoral del país. En el entorno de María Eugenia Vidal consideraron “válida” la aspiración de la jefa de la Coalición Cívica y el sector de los intendentes alineados con Jorge Macri encapsularon esa candidatura como una oferta de la CC sin más representación en el resto del Juntos por el Cambio. “Lilita siempre fortalece el espacio. Ella es candidata de la Coalición Cívica, será la candidata de ese sector en una PASO, o habrá consenso. Todavía falta mucho. Recién estamos en diciembre y en medio de una pandemia”, explicaron cerca del intendente de Vicente López. En el entorno de Vidal incluso consideran funcional el lanzamiento de Carrió. Le quita el foco a la ex gobernadora que aún no resolvió en qué distrito será candidata en 2021 y ayuda a ordenar el espacio. Vidal mantiene una estrategia de invisibilidad política, similar a la desplegada por Cristina Fernández en el peor momento del macrismo, y no descarta, al igual que Horacio Rodríguez Larreta, ser candidata presidencial en 2023. Una novedad en la principal coalición opositora que implicaría la definición de la candidatura en una primaria donde también jugaría la UCR y la Coalición Cívica, tal cual ocurrió en 2015 cuando Mauricio Macri ganó la PASO de Cambiemos ante Ernesto Sanz y “Lilita”.
“Mientras más candidatos surjan, mejor. Hay que ensanchar el espacio. Necesitamos candidatos de todos los sectores incluso a Presidente. Miguel Ángel Pichetto sería una buena posibilidad para la pata peronista, Alfredo Cornejo por la UCR y están Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia. Debería resolverse en una primaria”, aseguró uno de los dirigentes bonaerenses que acompañó a Vidal en la gobernación. Con el apoyo del Grupo Dorrego, Jorge Macri fue el primero en blanquear su aspiración de ser candidato a gobernador en 2023. Cuenta con el aval de jefes comunales como Néstor Grindetti (Lanús), jefe político de la tercera sección electoral, y Diego Valenzuela de Tres de Febrero, entre otros. En ese esquema es clave Joaquín de la Torre, el principal referente peronista del espacio que articula con Emilio Monzó, reclama definiciones de Vidal y reivindica el rol de los intendentes de la provincia de Buenos Aires para ocupar la candidatura a la gobernación. En el vidalismo estiman que la auto postulación de Carrió en Buenos Aires apunta en realidad a forzar una definición de la exgobernadora para ordenar el espacio y evitar que sigan brotando otras precandidaturas bonaerense como las de Monzó, Cristian Ritondo, el radical Gustavo Posse e incluso el desembarco de Diego Santilli, también resistido por Grupo Dorrego.
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