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A comienzo de semana se decidió la salida del gabinete de María Eugenia Bielsa, quien aún está a cargo de la cartera de Hábitat. Bielsa será reemplazada por el kirchnerista intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi. Desde el Gobierno insistieron que la ex diputada y vicegobernadora de Santa Fe había presentado la renuncia y que no había sido expulsada del Gobierno. Sólo se trata de un formalismo que tiene su base en el vínculo personal de la ministro con Alberto Fernández. Desde el oficialismo sostienen que en esa área “se necesita a un dirigente con otro perfil para atravesar este momento de la gestión”. El mismo argumento repitieron funcionarios del Ejecutivo un día después para justificar la designación del intendente de Avellaneda. “Necesitamos más ejecutividad y territorialidad, que es lo que tienen los intendentes”, explicaron en la Casa Rosada. Los intendentes del peronismo bonaerense ganan cada vez más protagonismo en el Ejecutivo. Desde hace dos meses, Fernández comparte con ellos por lo menos una actividad por semana, que suele estar seguido por un almuerzo que sirve para cerrar filas. Los alcaldes fueron los principales detractores de la gestión de Bielsa. “En todo este tiempo no hizo ni una sola vivienda”, se quejaban. Ahora seguirán cosechando cargos en el Ejecutivo. Ferraresi no llegará solo. Su segundo sería Santiago Maggiotti, intendente de la localidad bonaerense de Navarro. El ministro de Obras Públicas Gabriel Katopodis, ex intendente de San Martín, es uno de los ministros más afianzados del Ejecutivo.
El alcalde de Avellaneda, pedirá licencia en su distrito, tiene además de buena relación con sus pares, línea directa con la vicepresidente Cristina Fernández. El Presidente había reconocido que Hábitat era una gestión con problemas. “Le dije a María Eugenia que yo soñaba con que a esta altura ella fuera la ministra estrella”, le había dicho Fernández al periodista Horacio Verbitsky el 12 de octubre. “Creo que ahora estamos en condiciones de salir con todo”, se esperanzó el mandatario.

En el Gabinete le achacaban la falta de ejecución presupuestaria. En el entorno de la ministra se defendieron. “Hasta el momento se ejecutó el 76 por ciento”, señalan. Argumentaban que el atraso fue en el primer semestre. El malestar con Bielsa no provenía sólo de funcionarios y de los alcaldes, también las organizaciones sociales la habían señalado y el tema de las tomas profundizaron el quiebre. El Presidente arbitró a favor de los movimientos sociales y traspasó del ministerio de Hábitat al ministerio de Desarrollo Social la estratégica secretaría de Integración Socio-urbana que administrará el ambicioso plan de urbanización de villas y loteos con servicios. También se traspasó, junto al presupuesto ad hoc del $8 mil millones a la funcionaria a cargo del área Fernanda Miño, que responde a Juan Grabois.

Bielsa había sido siempre objetada por el kirchnerismo duro, que no le perdonaba sus críticas a la gestión de Cristina Fernández. “Voy a ser sincera y me da mucha pena tener que sentarme a una mesa y explicar por qué robamos. Muchachos, robamos y no hay que robar en la política”, dijo en una reunión con vecinos de Santa Fe en 2018, cuando planeaba lanzarse a la gobernación de la provincia. Hace pocas semanas, casualidad o no, ese video volvió a viralizarse. En la Casa Rosada también criticaban la comunicación del ministerio de Hábitat. Argumentaban que les habían ofrecido ayuda y que Bielsa nunca se dejó ayudar.

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