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Alberto Fernández junto a Axel Kicillof y al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, decidirán sobre la situación epidemiológica del AMBA y las posibilidades reales de flexibilizar las medidas de control sanitario a partir del 9 de noviembre, pasando del aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO) al distanciamiento social preventivo y obligatorio (DISPO). Fernández evaluó la situación durante las últimas semanas, pero la crítica situación de contagios en algunas provincias lo llevó a posponer la decisión. La Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, lo que suele denominarse el Área Metropolitana Buenos Aires, viene registrando hace ocho semanas una caída sostenida de contagios, que puede verificarse a diario. Incluso en toda la provincia está consolidada la reducción, tal como puede comprobarse en el reporte diario que brinda el Ministerio de Salud provincial. El paso de ASPO a DISPO, implica un estadío más flexible en cuanto a actividades comerciales y sociales, pero se sigue exigiendo protocolos sanitarios y monitoreo permanente. Kicillof se reunió ayer en forma virtual con su comité de expertos para evaluar la situación epidemiológica de la provincia y también con varios intendentes, con quienes evaluó la “reducción sostenida, tanto de casos positivos, como de utilización del sistema hospitalario”, según se informó oficialmente. En el encuentro, el gobernador se mostró conforme porque “los testeos, los protocolos que se establecieron para las actividades productivas y las normas de distanciamiento y cuidado personal” dieron el resultado esperado.

En la Ciudad de Buenos Aires, confirmaron que “estamos para ir a la DISPO”. En la visión de la gestión porteña, “no podemos bajar la guardia, pero ante cada apertura la población respondió con mayor responsabilidad y no menos, lo que demuestra que este el camino, la de las aperturas responsables”. ASPO y DISPO son disposiciones oficiales reglamentadas por decreto de necesidad y urgencia para proteger la salud pública frente a la transmisión comunitaria del COVID-19. La flexibilidad es mayor en el caso del DISPO, porque entre otras cuestiones permite habilitar la capacidad instalada de los locales cerrados hasta el 50%, incluyendo a espectáculos en cines y teatros, deportivos, religiosos, lo que permite un mejor desarrollo de las actividades turísticas. También están permitidos los eventos sociales o familiares en espacios cerrados, pero con concurrencia preestablecida. Luego de pasar por varias etapas, el Gobierno autorizó varios casos de DISPO en provincias. Como en la mayoría de ellas luego los contagios se multiplicaron a niveles que pusieron en riesgo la atención de salud para los casos graves, demoró el análisis del paso a DISPO en el AMBA.

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