El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, inició el desalojo de la toma de Guernica. El mega operativo estuvo conformado por 4000 efectivos entre fuerzas especiales, helicópteros, motos y caballos. La acción se llevó a cabo para liberar el predio ubicado en el partido bonaerense de Presidente Perón, ocupado ilegalmente por unas 4.500 personas. Bajo un clima de extrema tensión y ante el temor de la Gobernación de que la situación se desborde de manera violenta, intervienen 550 efectivos de la Regional Capital, 40 de la Dirección de los Grupos de Apoyo Departamentales (G.A.D.), que tienen la misma formación que el Grupo Halcón, y unos 112 efectivos a cargo del director de esa fuerza. Dadas las características del lugar, escarpado, con varias salidas, un arroyo que lo cruza y zonas pantanosas, también se dispuso de, al menos, 50 efectivos con monta que dependen de la Dirección de Caballería y otros 450 policías, un buen número de ellos provenientes de Escuadrones del Interior de la Provincia. Berni había pedido retrasar el desalojo hasta el próximo lunes, sin embargo, la justicia resolvió que como máximo este viernes el predio debe estar liberado. El fiscal a cargo de la causa, Juan Cruz Condomí Alcorta, les aseguró a los abogados que defienden a los imputados por la usurpación que irrumpiría en el predio junto al pelotón de uniformados liderados por Berni. Además prometió que, las personas que abandonaran el lugar de forma pacífica no serían imputadas por el delito de usurpación y resistencia a la autoridad, a la vez que anticipó que los hospitales de la zona ya fueron puestos en alerta por si se producen incidentes.
El fiscal también les manifestó a los defensores de los usurpadores su malestar por las constantes dilaciones y la falta de voluntad de acordar que demostraron ante cada propuesta del Gobierno provincial. En la última propuesta, realizada por el ministro Larroque y el equipo interministerial que montó un dispositivo en el ingreso al predio tomado, la provincia de Buenos Aires les ofreció a las familias que aceptaban retirarse de manera pacífica, subsidios de 50.000 pesos para viviendas en el lugar de origen, ya que la mayoría tenía vivienda pero estaban hacinados en casas de familiares. También ponían a disposición subsidios para alquilar que partían de los 15.000 pesos mensuales, para alojarse entre 4 y 6 meses hasta que se adquirieran los 650 lotes definitivos con servicios de luz y agua como parte del Plan Bonaerense de Suelo, Vivienda y Hábitat en el Partido de Presidente Perón, para los grupos familiares que “evidencien problemas habitacionales estructurales”. Esos lotes, se aclaraba en el acta que finalmente no fue homologada, ya que los delegados de los barrios no la refrendaron, “serán escriturables, con una superficie aproximada de 200 metros cuadrados y serán adjudicados prioritariamente a las mujeres de los grupos familiares”. En principio por presión de los grupos más radicalizados de la toma, pero también por la desconfianza con respecto a que el gobierno de Kicillof no cumpliese con las promesas, la mayoría de las familias y personas no aceptaron el acuerdo.
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