En el contexto eleccionario del próximo año, actuales y ex intendentes del PRO, crearon el Grupo Dorrego con la intención de consolidar un núcleo duro donde intercambien experiencias sobre las gestiones y en donde puedan alinear posturas frente al gobierno bonaerense. La posición interna es clave en este momento donde la coalición transita un proceso de renovación, reconstrucción y reorganización. La base del grupo son los mismos intendentes del conurbano que vienen trabajando juntos desde hace tiempo como Jorge Macri (Vicente López), Néstor Grindetti (Lanús), Julio Garro (La Plata) y Diego Valenzuela (Tres de Febrero). A ellos se le sumaron tres ex intendentes que perdieron sus municipios en manos del peronismo: Martiniano Molina (Quilmes), Nicolás Ducoté (Pilar) y Ramiro Tagliaferro (Morón). Los jefes comunales del PRO buscan afianzar un proyecto político territorial. Como suelen definir “un proyecto desde la provincia y para la provincia”. Ese eslogan es el sello del espacio. La lucha por el respeto al poder territorial es una constante de los intendentes, tanto de los del peronismo como de los de Juntos por el Cambio. La lógica que aplican es que los votos están en los municipios. Para ganar una elección es importante que un intendente motorice los votos en los barrios de cada una de las localidades que gobiernan. Ese poder de fuego tiene un valor y quieren que se les respete. El grupo aspira a ser una pata interna relevante en la discusión de Juntos por el Cambio. El espacio atraviesa un momento donde la discusión es completamente horizontal, los liderazgos son múltiples y las posiciones políticas son diversas. Todo está por verse. No hay una verdad única.
En el esquema político conviven los duros y los dialoguistas. Los peronistas, los radicales y los de la Coalición Cívica. Los que quieren abrir la puerta para que entren dirigentes del peronismo y los que prefieren que los que ingresen vengan de la derecha. Los que pretenden que Mauricio Macri dé un paso al costado y los que entienden que debe ser el eje de la renovación. En ese mapa multicolor, donde las discusiones están latentes, ahora aparecen con mayor volumen los intendentes del PRO. La concentración de intendentes en un grupo con una nueva identidad es un movimiento en espejo que tiene coincidencias con el que realizó el peronismo después del 2015, cuando Mauricio Macri llegó al poder, Cristina Fernández se refugió en el silencio y el espacio político se fragmentó y se quedó sin un rumbo definido. Esa conversación dio origen al nombre de la flamante agrupación. Las diferencias con ese proceso radica en que en la actualidad, y después de la dura derrota electoral del 2019, Juntos por el Cambio logró contener a casi todos los dirigentes que estaban hasta el año pasado, y pudo lograr una convivencia medianamente saludable pese a las tensiones internas normales por los posicionamientos frente a las gestiones de Alberto Fernández y Axel Kicillof. María Eugenia Vidal, jefa política de Juntos por el Cambio en la provincia, validó este armado y empuja el posicionamiento de los intendentes. “Que todos jueguen, que todos crezcan. Mientras mayor grado de conocimiento alcancen, mejor. Los liderazgos los definirán los votos”.
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