Desde el inicio de su mandato Alberto Fernández buscó “armar” una liga de gobernadores aliados para darle sustento político y territorial a su gestión. El objetivo de esta ingeniería política es doble: Alberto Fernández blinda su gestión con el apoyo de las provincias, se asegura un mayor respaldo de los gobernadores que tienen peso con sus legisladores en el Congreso y las provincias reciben fondos frescos. Esta semana con el anuncio de la quita de más de un punto de la coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires, se terminó de definir quien quedó de cada lado. “Quiero que la Argentina sea un país más igualitario, federal, que crezca no en la concentración de unos pocos sino en la felicidad de millones”, expresó el propio Fernández. Es el latiguillo que utiliza para encandilar a los gobernadores oficialistas y que se potenció con la movida impositiva contra el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, para cubrir el conflicto salarial de la policía bonaerense. La estrategia de sustentar su poder con los gobernadores del PJ tiene larga data en la historia reciente de la Argentina: la desplegó con destreza Carlos Menem en su momento y luego la aceitaron Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner en su paso por la Casa Rosada. Esta estrategia cobró fuerza en las últimas horas con el decreto que castigó a la administración porteña y abre entre los gobernadores peronistas el viejo sueño de redefinir el sistema de coparticipación de impuestos de la Nación a las provincias.
También la novedad en la reciente jugada presidencial es que la movida presidencial enfrenta al poder central no sólo con Rodríguez Larreta sino también con los gobernadores opositores Gerardo Morales (Jujuy), Gustavo Valdés (Corrientes) y Rodolfo Suárez (Mendoza), que hasta ahora venían manteniendo una relación cordial con la Casa Rosada. Según confirmaron en la administración porteña, los gobernadores Suárez, Valdés y Morales se comunicaron el mismo miércoles por la noche en que el Presidente anunció desde Olivos el decreto de quita de coparticipación. Los tres mandatarios alineados en Cambiemos respaldaron al jefe del gobierno porteño y prometieron una reunión en los próximos días donde intervendría también el ex presidente Mauricio Macri. Por su parte los gobernadores oficialistas, bajo el título “Reducir desigualdades para una Argentina Federal”, trazaron una línea en virtud de “empezar a corregir los desequilibrios de un país concentrado”. Pero el esquema de Alberto Fernández para sumar poder con la liga de gobernadores del PJ va más allá del decreto de quita de coparticipación a los porteños. Se completa con el giro de fondos de ATN, ayudas extra por la pandemia o el reparto de planes sociales. En efecto, el distrito manejado por Axel Kicillof se llevó más del 51% del total de giros realizados por el tesoro nacional a las jurisdicciones subnacionales. El mismo distrito donde se concentra la mayor cantidad de votantes del peronismo. El único mandatario del PJ que parecería desmarcarse de esta liga de gobernadores del PJ alineados con la Casa Rosada es Juan Schiaretti de Córdoba. Al igual que los mandatarios opositores de Jujuy, Corrientes y Mendoza, decidió no firmar la solicitada de apoyo al Presidente por la quita de coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires.
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