Maria Angeles Sotolano – Concejal Juntos por el Cambio
La crisis que atraviesa el mundo con la pandemia y, especialmente nuestro país, nos tiene encerrados en una cuarentena que lleva más de 140 días, siendo una de las más largas del mundo. En el momento que más necesitan los ciudadanos bonaerenses sentir al Estado cerca, paradójicamente es en que lo sienten más lejos. La sociedad espera anuncios para los problemas que la desvelan y pareciera que el oficialismo, a juzgar por los anuncios y noticias de los últimos meses, no logra enfocarse en lo que realmente importa en estos momentos tan difíciles. Sin duda, la inseguridad, los problemas económicos, la salud mental y física está entre las principales preocupaciones de los bonaerenses.
Hoy la realidad es que miles de comerciantes han declarado el cierre total de sus locales, mientras a otros tantos, se les cayeron las ventas en más del 60% de lo que facturaban y tienen una profunda dificultad económica para seguir afrontando los costos de tener en este contexto la persiana levantada. Del Estado provincial no reciben ninguna ayuda económica y, varios por mucho tiempo, no tuvieron ni la posibilidad de abrir sus locales con protocolos (más allá de varios pedidos de los Intendentes). Sólo en algunos distritos avanzaron medidas de alivio para los pequeños comerciantes, como subsidios en el caso de Jorge Macri en Vicente López, o exenciones en el caso de Néstor Grindetti en Lanús. Entonces la sociedad se pregunta ¿de qué lado está el oficialismo si no está cerca de los pequeños emprendedores y comerciantes que le dan empleo a más del 60% de la población?.
En Quilmes el bloque de concejales de Juntos por el Cambio presentamos medidas de alivio para los comerciantes, ninguna de ellas tuvo respuesta aún. Nuestro distrito es noticia permanentemente por hechos de inseguridad, siendo notoria la falta de voces oficiales que se hagan cargo de la realidad, la inseguridad se apoderó de las calles, resultado de la liberación de más de 2000 presos y de la profunda crisis socioeconómica que atravesamos. El oficialismo no sale a repudiar estos hechos, al contrario, sólo se abroquela para justificar, por ejemplo, los dichos del intendente de José C Paz, Mario Ishii, quien declaró en un video cubrir la venta ilegal de “falopa” en su distrito en manos de empleados municipales a su cargo.
La ministra de Seguridad nacional pareciera no entender la magnitud de la problemática del conurbano y declaró públicamente que “no hay más casos de inseguridad”, responsabilizando a los medios sobre la visibilización, volviendo a instalar un concepto que los argentinos pensamos que se había erradicado: “la sensación de inseguridad”. En Quilmes el oficialismo, sin demostrar ningún tipo de preocupación, trató de imponer que los robos sólo fueran en el centro de la ciudad diciendo que eran robos menores sin violencia, como robar una garrafa o un televisor. Desde el bloque de Juntos por el Cambio pedimos que se declare la emergencia en seguridad, pero hasta el momento no tuvo tratamiento parlamentario. Por otro lado, en medio de la compleja situación que atraviesa el conurbano, los ministros de Seguridad nacional y provincial están enfrentados públicamente y no logran articular políticas para resolver este flagelo.
Insisto con el interrogante ¿De qué lado está el oficialismo? ¿Del lado de los delincuentes? Es muy claro el lado de la vereda en que se para la mayoría de la sociedad, pero no tan claro dónde está parado el oficialismo. Hablan de democracia, pero hay muchos municipios en los que sus Concejos Deliberante hoy no pueden sesionar con normalidad, es decir que los bloques opositores tenemos problemas para acceder a la información oficial y de esta forma debatir con normalidad en los ámbitos legislativos. En Quilmes el HCD (Honorable Consejo Deliberante) funciona sólo con sesiones extraordinarias virtuales y, a pesar de que el bloque de Juntos por el Cambio realizó varios pedidos de informe relacionados con la pandemia; presentamos proyectos para aliviar la presión tributaria a los comerciantes; pedimos declarar a Quilmes en emergencia en seguridad; pedimos reuniones con los secretarios de Salud y de Seguridad y pedimos formar parte del Comité de Crisis, todas estas solicitudes aún no obtuvieron respuesta.
Es raro cómo funciona la democracia para el oficialismo, porque ante un mínimo movimiento, no dudan de acusarnos de antidemocráticos, entonces la pregunta sigue siendo la misma ¿De qué lado está el oficialismo? ¿Estará dispuesto a sentarse a dialogar con acuerdos claros para salir lo antes posible de esta situación? Algunas preguntas, pocas respuestas. Es deseable que los que hoy gobiernan comprendan que la grieta no beneficia al diálogo que se necesita para generar acuerdos. La única forma de gestionar exitosamente es tendiendo puentes con la oposición y no levantando muros. Los muros nos llevan a la división, a la violencia, al odio, a la agresión. Creo que es hora de gestionar el amor entre los argentinos, no el odio, porque en definitiva, antes de representar cualquier color partidario, nos une el ser argentinos.
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