En las entrañas del Barrio Azul, Bernal, la calma se quebró con un operativo policial que dejó al descubierto el pulso cotidiano del delito. Pasillos estrechos, silbidos de alerta y una fuga frustrada marcaron la escena de una madrugada que terminó con dos detenidos y pruebas contundentes de actividad narco. El despliegue comenzó con efectivos del Grupo Táctico Operativo y la Policía Local recorriendo a pie los laberintos del asentamiento. Allí, un adolescente de apenas 16 años intentó dar la voz de alarma con silbidos cortos, la clásica maniobra de los “campanas”. Su huida llevó a los agentes hasta una construcción inconclusa, donde otros tres hombres aguardaban. La tensión escaló: uno de ellos arrojó un revólver calibre 22 al suelo antes de ser reducido. La requisa posterior reveló el verdadero peso del operativo. Entre las pertenencias de un mayor de edad, los uniformados hallaron una bolsa con 481 dosis de cocaína, prolijamente anudadas en pequeños envoltorios, y más de 45 mil pesos en efectivo, presunto botín de la jornada. El arma descartada por el menor estaba cargada y lista para disparar. La Unidad Funcional de Instrucción N° 20 de Quilmes ordenó la inmediata detención del adulto bajo cargos de tenencia ilegal de estupefacientes con fines de comercialización. El adolescente, en tanto, quedó a disposición de la justicia juvenil. El barrio, otra vez, fue testigo de cómo la rutina del delito se cruza con la sombra de la ley.
Compartir
a>