La CGT unió fuerzas para mostrarse como alternativa de aliado moderado a Alberto Fernández. Con ese fin montó ayer una reunión de su “mesa chica” de conducción ampliada a otros sectores que en lo formal no integran la jefatura e incluso varios que hasta ahora responden más linealmente al kirchnerismo. La central, además, aprovechó para reincorporar en su agenda de reclamos la falta de participación en el diseño de las medidas del Gobierno para la post pandemia y en el programa de financiamiento para las obras sociales sindicales. Por cuatro horas, más de veinte dirigentes debatieron en la sede de la Unión Obrera de la Construcción, el rol de los gremios tradicionales en el esquema de reconstrucción de la economía en particular luego del acuerdo de reestructuración de la deuda con los bonistas. La central emitió un documento que respaldó ese entendimiento y que de paso planteó la necesidad de políticas de contención social para los sectores más vulnerables y de aliento a la actividad económica para el sostén y la creación de empleos.
Una de las alusiones recurrentes en el encuentro tuvo que ver con el ataque del hijo mayor de Cristina Fernández contra la CGT. La semana pasada el diputado Máximo Kirchner se despachó contra un documento difundido al cabo de una reunión virtual entre la central y la Asociación Empresaria Argentina, con tópicos propios de la agenda patronal, y focalizó contra Héctor Daer por entender que no defendió con firmeza los años del kirchnerismo. Semanas atrás había hecho lo propio con otra intervención en la que volvió a mencionar a Daer pero en aquella oportunidad a Rodolfo, hermano mayor de Héctor y ex titular de la CGT, por un acuerdo de suspensiones en la multinacional Mondelez. La respuesta de Héctor Daer a las críticas que le llovieron al diputado durante la conversación fue que no ameritaba una reacción institucional. Es decir, una forma de ningunear la confrontación y al mismo tiempo de darle realce. De fondo, la propia estructura de la convocatoria de ayer buscó mostrar a una CGT reforzada con sectores externos que, más allá de su orientación política, reivindican su estatus como sindicalistas como prioritario. Por caso, Biró intervino en esa línea para señalar que a pesar de su cercanía original con el kirchnerismo se había sentido poco contenido por las decisiones del Gobierno respecto del sector aeronáutico y que su alineamiento primario se inscribe en la estructura de Azopardo 802.
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