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Axel Kicillof, mantuvo una reunión por videoconferencia con el comité de expertos que lo asesoran desde que comenzó la pandemia y fueron determinantes a la hora de decidir los caminos a seguir en la flexibilización o endurecimiento de la cuarentena. Durante la reunión, la mirada de la mayoría de los expertos estuvo en línea con las declaraciones públicas del Ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollan, en las últimas horas. Consideran que, a este ritmo de contagios el sistema de salud se saturara en la segunda quincena de agosto y se ocuparan el total de las camas de terapia intensiva. Frente a ese escenario preocupante, plantearon que la única forma de evitar el colapso es mantener la cuarentena. Eso implica no dar un paso hacia adelante y ni flexibilizar más actividades. Dar un paso atrás parece complicado debido a que la intención del gobierno de Kicillof es coordinar el accionar con el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que tiene decidido seguir flexibilizando actividades. “Si en el AMBA seguimos como hasta ahora, para fin de agosto vamos a tener el 91% de las camas ocupadas. La situación es compleja”, sostuvo Gollan durante la reunión. Su mirada recibió el respaldo de la mayoría de los expertos y fue comprendida sin mayores cuestionamientos por parte de los intendentes. Kicillof acompañó esa idea y dejó en claro cuál es su propósito. “Hoy la prioridad es seguir evitando la saturación del sistema de salud”, aseguró.

Mientras se llevaba a cabo la reunión el nuevo parte del Ministerio de Salud informó que en la provincia de Buenos Aires se habían registrado 4167 casos. El número más alto desde que comenzó la pandemia y un argumento potente para el discurso del gobierno provincial sobre el estado de alerta permanente que existe en Buenos Aires con respecto a la curva de contagios. Gollan anticipó que : “Si la curva crece al 30% a mediados de agosto puede saturar el sistema de salud”, precisó. También remarcó que el número de contagios nunca bajó. “Jugando con esa velocidad de crecimiento y la velocidad de ocupación de camas, si se sigue ese ritmo pueden estar colapsadas. Tenemos que pensar que hay que actuar dos o tres semanas antes”, aclaró. Al día de hoy las camas de terapia intensiva en el conurbano están ocupadas en un 60%. Un número que le permite vivir el día a día sin temores a la administración provincial. Sin embargo, el miedo aparece cuando hay una tendencia a que los niveles de contagio crezcan o, en el mejor de los casos, se mantengan. La cuenta que más siguen en el Ministerio de Salud bonaerense es la de las camas de terapia intensivas. Cuántas hay, en qué tiempo se desocupan, cuántas se agregaron, en dónde están ubicadas. Ese monitoreo permanente termina dando al detalle la situación del sistema de salud que, según Gollan, “está muy tensionado”.

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