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Máximo Kirchner decidió postergar la presentación del aporte extraordinario a la riqueza hasta mediados de julio, incluso transmitió a las personas más allegadas que está dispuesto a incorporar modificaciones al llamado “impuesto a las grandes fortunas” para que la votación no resulte forzada y la iniciativa tenga consenso. Ya hubo varios cambios respecto a la idea original que apuntaba a financiar insumos para mitigar los efectos del coronavirus y que redactó y defendió Carlos Heller, diputado del Frente de Todos y presidente de la comisión de Presupuesto. El destino final de los entre 3500 y 4000 millones de dólares que se espera recaudar serían algunas reformas estructurales y apoyo a sectores que ayuden a reactivar la economía en la salida de la pandemia. Kirchner no quiere repetir el yerro que fue la presentación de la expropiación de Vicentin. La oposición aprovechó políticamente la situación y se reabrió la grieta. En ese sentido el jefe del bloque de diputados oficialistas pidió desideologizar el proyecto de ley, evitar apelar al espíritu de Robin Hood que quitaba a los ricos para repartir entre los pobres. “No es la idea”, aseguran en su entorno quienes buscan que el diputado construya una imagen tendiendo puentes hacia el empresariado que necesariamente tendrá un rol importante, y necesario, para recomponer la crítica situación en que quedará subsumida la Argentina.

La extensión del aislamiento, la vuelta a Fase 1 en Capital y Conurbano y hasta la confirmación del primer caso de un diputado, Julio Sahad, que estuvo contagiado en una sesión, ayudarían al oficialismo a ganar tiempo para seguir conversando mientras que titular de Diputados, Sergio Massa, avanza por los carriles del consenso que habilita la oposición. El aporte planificado sería por única vez y alcanzaría a 11.000 personas que hayan declarado tener bienes por más de 200 millones de pesos. Representan el 0.24% de los argentinos que pagarían entre un 2% y un 3,5% de alícuota por única vez. El relato épico apuntará a pedir ayuda a los empresarios y no presentar el aporte como una idea coercitiva. Jefatura de Gabinete ya reasignó partidas para áreas sociales y en los próximos días Alberto Fernández enviará un proyecto de ley para definir otra reasignación. No quiere volver a usar los superpoderes que a través del DNU 457 otorgó a Santiago Cafiero.

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