Pablo Moyano les dijo a los empresarios del transporte de cargas: “Prepárense porque la semana próxima pediremos la apertura de paritarias en el Ministerio de Trabajo”. Eso significa que es inminente el comienzo de la negociación salarial para 2020 más esperada y temida por el mundo empresario. La paritaria del Sindicato de Camioneros vence el 30 de junio, por lo que es tradicional que las conversaciones para discutir el próximo convenio arranquen a mediados de este mes: son los contactos preliminares en los cuales ambas partes se sondean, se miden y evalúan cuándo pegar o cómo contestar el primer golpe, en este caso el primer reclamo salarial. “Apenas podemos pagar los sueldos. Con la crisis que hay, será difícil otorgar un aumento”, advirtió un directivo de una de las tres cámaras empresariales del sector. La inflación del año pasado fue del 53,8% y los camioneros acordaron en febrero pasado una recomposición salarial que les permitió completar una mejora del 49,5% para 2019. Aquí es donde entran a jugar de manera decisiva los severos problemas que tiene la actividad, de acuerdo con las cámaras empresariales, y la necesidad política de los Moyano de exhibir un porcentaje importante en la paritaria para mantener esa suerte de liderazgo “espiritual” que mantienen entre los sindicatos por conseguir desde hace décadas los aumentos más suculentos. Para la paritaria 2020 pesará como nunca el parate económico que ocasiona la cuarentena: según el último informe de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas, la actividad está parada en un 40%, pese a que es considerada un servicio esencial, mientras que los costos se incrementaron un 9% en lo que va del año.
En la mirada de los empresarios, resultó muy complejo cumplir con la paritaria 2019, que se cerró en febrero de este año con un 26,5% en dos tramos (un 16,5% en febrero y un 10% en abril), ya que este último aumento tuvo que pagarse cuando la actividad del transporte de cargas ya mostraba los resultados tan críticos que trajo aparejado el aislamiento obligatorio. Por eso los empresarios están extremadamente cautelosos y esperan que los Moyano pidan formalmente a Trabajo la apertura de las paritarias para escuchar las pretensiones de aumento. De todas formas, hasta fin de mes sólo puede haber charlas de aproximación sobre el tema: en el convenio firmado para cerrar 2019, una de las cláusulas establece que el gremio se compromete a “no formular nuevos reclamos salariales, porcentuales o de suma fija” hasta que finalice su vigencia, el 30 de junio. Pero la emergencia sanitaria también puso en apuros a la patria camionera. Hugo Moyano está recluido en su casa del barrio porteño de Barracas porque está dentro de los grupos de riesgo por la edad (76 años) y la actividad sindical cotidiana quedó en manos de su hijo Pablo, mientras el tercero en el escalafón del gremio, Marcelo Aparicio, todavía sigue internado con coronavirus.
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