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El gobierno nacional y las gestiones locales admiten desde hace algunos días el número creciente de casos está ligado directamente a un cambio de criterio práctico: en lugar de esperar las alertas, hay “búsqueda” de posibles casos, con trabajo enfocado en las áreas de mayor concentración urbana y riesgo de circulación del virus. Los barrios populares están en el centro de las preocupaciones, resultaría difícil sostener la idea, alimentada por sectores duros del kirchnerismo, que alarmaba sobre la expansión desde barrios porteños, casi como una confrontación de modelos. Lo que se vio primero en barrios populares de la Capital y asoma ahora como un problema grave en el GBA era imaginable con sólo atender las limitaciones efectivas para una cuarentena rígida. Pero de golpe, la “solución” que se plantea ahora es el confinamiento, como ocurrió en Villa Azul y podría repetirse en otras zonas bonaerenses. Mal camino, un retroceso conceptual y alarmante frente a la “cuarentena en el barrio”. Las horas que vienen serán muy intensas en las conversaciones entre el gobierno nacional y las administraciones de la Provincia y de la Capital. Alberto Fernández haría el anuncio de la nueva extensión de la cuarentena el sábado, según se deja trascender y tal como ocurrió con las anteriores entregas. Tiene previsto verse con Kicillof y también con Rodríguez Larreta entre hoy y mañana. Y se descuenta una cita conjunta.

La tensión entre Kicillof y Rodríguez Larreta cambió ligeramente en los argumentos, no tanto en el fondo de la cuestión y el juego más chico de buscar culpas en territorio ajeno. En la previa al último alargue de la cuarentena, el gobierno bonaerense había endurecido el discurso y reclamaba mayores restricciones para evitar la propagación del virus desde territorio porteño. Hubo finalmente mayor dureza en el tema del transporte y la movilidad. Ahora, la Provincia arrancó con la necesidad de retroceder en la fase del aislamiento, mientras la Capital planteó pensar algo más de apertura. Se habló desde el gobierno nacional de “oxigenar” la situación. Y en las últimas horas, el foco se trasladó al GBA. El encuentro de ayer entre Kicillof y Rodríguez Larreta no habría saldado el tema. El sentido inicial de la cuarentena es destacado como la contención que permitió adecuar y mejorar el sistema sanitario. La continuidad se encargó después de exponer cierta carencia de criterio en la administración de las restricciones. Ahora, el dilema se plantea frente a números que alarman sin tomar en cuenta las referencias señaladas, y con una inercia nacida de la polarización increíble y en buena medida promovida entre cuarentena y anti cuarentena, vida o muerte. El difícil equilibrio entre la Provincia y la Capital vuelve a dominar la escena, junto a los números referidos. Entre mañana y pasado, será punto central para el Presidente, seguramente con nueva ronda de ministros y cita con Kicillof y Rodríguez Larreta.

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