El enfrentamiento entre la Unión del Personal Civil de la Nación (UCPN) y la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), se da ante la posibilidad de que los trabajadores del sector público reanuden sus tareas. Andrés Rodríguez (UPCN), es partidario de que, “con protección, se puede empezar a retomar casi toda la actividad en el Estado” porque, si no, imagina un peligro: “Mañana nos van a precarizar el trabajo. Pueden decir que el teletrabajo funciona bien y que hay que seguir las tareas en casa. Pero ahí comienzan a perderse derechos porque se generan horarios abusivos, se termina el presentismo y la gente es más fácil de echar”. En la vereda de enfrente, el secretario adjunto de ATE, Rodolfo Aguiar, atribuyó la “irresponsable” posición de Rodríguez a “la imperiosa necesidad de congraciarse a cualquier precio con el Gobierno, aunque sea a costa de la salud de los trabajadores del Estado”. “No podemos volver incondicionalmente a las oficinas como si nada hubiera pasado, ya que hay funcionarios que no aprovecharon la cuarentena para hacer las reformas que garanticen un trabajo seguro”, señaló.
El combate también se sumó un tercer dirigente, Daniel Catalano, líder de ATE Capital y adversario de quienes manejan el sindicato a nivel nacional, que le dio la razón al jefe de UPCN: “Rodríguez tiene razón en su planteo. Hay que ir generando las condiciones para que la gente vuelva paulatinamente a trabajar. Aguiar está buscando diferenciarse de UPCN, pero este no es el momento de polemizar con un líder sindical. Hay que tratar de que la pandemia no mate a nuestra población y tenemos que poner al Estado en funcionamiento para ayudar al otro”. Los tres, de todas formas, coinciden en que el Estado funciona actualmente en un 30%, aunque hay áreas que trabajan en un 100%, como las que corresponden a la salud y a la seguridad.
Andrés Rodríguez recordó que había hablado del regreso a las tareas en el Estado con el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, a principios de mes, cuando se reunió el comité de crisis que integran el Gobierno, la CGT y la UIA: “En ese momento quedamos en que podíamos determinar un porcentaje de trabajadores que retorne a sus espacios físicos de trabajo con una serie de condiciones, como exceptuar al personal de riesgo y que los que quienes volvieran a sus tareas lo hicieran gradualmente, en espacios que garantizaran la distancia social, con sistemas de protección para evitar contagios y en horarios que impidieron aglomeraciones en el transporte. Pero la cuarentena se extendió, se liberaron algunas actividades de a poco y la idea es que, con protección, se pueda empezar a retomar casi toda la actividad en el Estado”. Cuando se le advirtió que Catalano, que pertenece a su propio sindicato, coincide con Rodríguez, Aguiar manifestó que “hay que elegir en qué vereda se está: o el sindicalismo representa los intereses de las patronales o está preocupado por cambiar un mundo que nos está llevando directamente a la muerte, pero nunca fueron tiempos para un sindicalismo de conciliación”.
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