A poco más de dos semanas del inicio de clases previsto para el 2 de marzo en buena parte del país, arrancó la grilla de negociaciones de los gobernadores con los gremios docentes locales, en un escenario signado por la falta de pautas nacionales. Se trata de una pulseada clave, porque marcará el ritmo para el resto de las discusiones de sueldo con los otros gremios. Un buen resultado, o al menos consensos mínimos, permitirán garantizar un normal inicio del ciclo lectivo, sin huelgas. Un creciente número de gobernadores advirtió en los últimos días que exploran ofertas salariales que esquivan la aplicación de la cláusula gatillo. Ello, en línea con el posicionamiento de la administración de Alberto Fernández de alentar acuerdos cortos con sumas fijas, para evitar subas automáticas atadas a la inflación por su impacto indexatorio de la economía.
“Esto ya lo dijo el Presidente: en Argentina no hay más cláusula gatillo”, sentenció en las últimas horas sin medias tintas el peronista tucumano Juan Manzur, tras una protesta de estatales por la suspensión de esa herramienta. En sintonía, la ministra de Trabajo de Kicillof, Mara Ruiz Malec, planteó en las últimas horas la necesidad de trabajar en la “salida del gatillo” y remarcó que “no están dadas las condiciones o los datos para cerrar un acuerdo largo”. En Santa Fe, la titular de la cartera educativa, Adriana Cantero, enfatizó que “la cláusula gatillo es una metodología, pero no es la única”. “Vamos a analizar otras formas de actualizar sueldos”, agregó la funcionaria de Perotti.
En el caso bonaerense, la cita con los maestros será este jueves en La Plata, sin presencia de ministros ni de secretarios generales. En el primer encuentro del pasado lunes, el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) trazó un primer guiño, aunque atado a resultados. “Planteamos que queremos un mecanismo que permita que los docentes le ganemos a la inflación”, dijo el titular de Suteba, Roberto Baradel. En buena parte de los distritos los gremios pretenden que se mantenga la aplicación del gatillo, al que ven como una conquista para defender el poder adquisitivo de sus salarios. El telón de fondo es incómodo: está signado por las urgencias de cuentas de los gobernadores, en el marco de un sostenido retroceso de la recaudación por el enfriamiento de la actividad económica.
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