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El Gobierno avanzará en los próximos días en su intento por retomar la práctica de aumentos salariales en sumas fijas mediante las negociaciones con los docentes y, sobre todo, los trabajadores mercantiles. De prosperar esa pauta en dos organizaciones que por sí solas concentran a más de 2,5 millones de asalariados de todo el país, la administración de Alberto Fernández dará el siguiente paso con otros gremios como los estatales, la construcción y algunos del transporte público de pasajeros. La estrategia dio su primer triunfo con el acuerdo salarial de transición alcanzado días atrás por la Asociación Bancaria que fijó un aumento salarial de $4.000 para todos los trabajadores del sector privado. La paritaria que suscribió Sergio Palazzo fijó esos incrementos para los salarios de enero y febrero y pautó la reanudación de las conversaciones para el mes siguiente con la expectativa de pasar al esquema de ajustes porcentuales que puedan evitar el achatamiento de las escalas.

Pero luego el plan se vio amenazado con una cadena de acuerdos en el sector privado basados no sólo en porcentajes -cuando el Gobierno prefiere sumas fija, sino en la vigencia de las cláusulas gatillo. Fueron los casos del gremio de Sanidad, de Héctor Daer, que en su negociación con los laboratorios validó la cláusula de actualización automática por el aumento remanente del último trimestre de 2019 y para los que vendrán este año, y también del gremio de mecánicos (SMATA) en su discusión con las terminales automotrices. El mayor interés del Ejecutivo está puesto en la paritaria mercantil. El gremio de Comercio es el mayor del país con 1,2 millón de empleados representados y su secretario general, Armando Cavalieri, suele ser un aliado incondicional de todas las administraciones, con más entusiasmo en sus primeras etapas. Los primeros indicios del gremio mercantil fueron auspiciosos. La organización publicó un comunicado días atrás para indicar que tomaría los aumentos salariales contemplados en el decreto de Alberto Fernández como parte de su negociación inconclusa de 2019.

En tanto que en el sector docente, con la vuelta de la paritaria nacional, el Gobierno prevé usar el Fondo de Incentivo como herramienta de actualización de ingresos en suma fija y ordenador de la paritaria a nivel nacional. El ministro de Educación, Nicolás Trotta, ya había admitido que el Gobierno buscaría una “negociación corta” por trimestre o un plazo cercano con la única garantía de que el salario de los educadores le ganará este año a la inflación.

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