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Finalmente, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, tiene ley impositiva. Lo logró después de arduas negociaciones con la oposición y modificaciones de seis artículos del proyecto original. Desde la gobernación dejaron trascender una crítica inmediata cuando los senadores levantaron la mano para votar la ley. “La oposición deberá explicar por qué propuso medidas que desfinancian a la provincia en pos de beneficios para los sectores más poderosos”, indicaron.

La vicegobernadora fue la primera voz oficial en hablar afuera del recinto. Y fue contundente. “La oposición destrozó el espíritu que tenía la ley. La provincia va a recaudar 10.000.000 millones de pesos menos por las modificaciones que hicieron”, afirmó. La disconformidad por el resultado de las negociaciones y la ley final estaba marcada en su cara.

Más tarde fue el propio Kicillof el que puso en palabras el descontento de todo el peronismo. “No estamos de acuerdo con las modificaciones porque todas estas medidas desfinancian a la Provincia y favorecen a sectores concentrados. Fue su decisión política: cuando son oposición representan y defienden a los mismos sectores para los que gobernaron. Nuestro gobierno tiene prioridades distintas”, sentenció.

El proyecto pasó al Senado y allí comenzó la última parte de la negociación parlamentaria. La oposición buscó modificar los artículos 6, 20, 22, 25, 27 y 100 del texto. La mayoría de ellos correspondía al aumento de ingresos brutos en los servicios de profesionales, la TV por cable y las actividades portuarias. Este último ítem fue el punto de conflicto. La oposición pretendía eliminar el artículo o lograr una baja en el impuesto. El Gobierno resistió pero finalmente cedió. La tasa bajó.

“Conseguimos una ley equilibrada, que impacta menos en los sectores medios y los sectores productivos. Hicimos un esfuerzo entre todos y la mejoramos. Actuamos con responsabilidad”, explicó el senador Juan Pablo Allan, que destacó “el consenso” que se logró durante los 13 días que duró la negociación. Fue un mensaje que buscó bajar la espuma en un recinto dividido por la pronta tensión que se generó en la relación entre el oficialismo y la oposición.

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