Alberto Fernández inició la gestión real de su gobierno, marcada por un “ritmo más vertiginoso” en la toma de decisiones. No habrá vacaciones de los funcionarios y la agenda presidencial carecerá de viajes al exterior para dar lugar a una presencia del jefe de Estado en el interior del país. El Presidente cree que desde el 10 de diciembre hasta ahora ya se lanzó la primera “etapa de emergencia”, que apuntó precisamente a atender la situación de los sectores más vulnerables, garantizar medidas de reactivación del consumo y congelamiento de precios y tarifas para la clase media y el control del mercado de divisas, entre otras cosas.
Conceptualmente esta etapa que comienza implicará tomar medidas a corto y largo plazo, donde Alberto Fernández buscará mostrar el pleno ejercicio de poder en su control absoluto. Esto significa que el Gobierno evitará dar muestras de que las decisiones tienen una injerencia de Cristina Kirchner más allá de que el Presidente consulta y habla en forma permanente con la vicepresidenta, quien está en Cuba visitando a su hija Florencia por unas semanas. Alberto Fernández les ordenó a todos sus ministros que se queden en Buenos Aires en enero y febrero.
El Presidente les pidió a sus ministros “empezar a mostrar gestión”, es que pasado el tiempo de acomodamiento de los funcionarios en cada Ministerio, con la designación de todos los equipos y las directrices básicas ya lanzadas ahora el Gobierno, buscará exponer desde cada dependencia señales concretas de que se está gestionando para el corto y largo plazo. El canciller Felipe Solá era de la idea de que Alberto Fernández viaje al Foro Económico de Davos, que se realizará a fines de enero. Pero tanto el jefe de Gabinete Santiago Cafiero como el mismo ministro de Producción, Matías Kulfas, aconsejaron que no era necesario estar en Suiza. No hará falta que esté el Presidente en Davos ya que puede ir el ministro de Economía, Martín Guzmán, o el propio canciller Solá. Alberto Fernández suscribió esta idea y no tiene pensado viajar al exterior en lo inmediato.
El Presidente concentrará su agenda en Buenos Aires y cuanto mucho se trasladará a algunas ciudades del interior. En rigor, quiere empezar a inaugurar el ciclo del “gabinete federal”. Se trata de las reuniones en alguna provincia donde el jefe de Estado irá rotando con todo su gabinete para mantener un encuentro con algún gobernador y su equipo cada mes. La idea original era armar ese primer encuentro del gabinete federal en la localidad entrerriana de Concordia, pero luego se suspendió ese viaje hasta nuevo aviso. No se sabe aún dónde será la primer reunión del “gabinete federal”, pero será en lo inmediato. El verano de Fernández estará marcado también por el llamado a sesiones extraordinarias, que se hará desde el 22 de enero.
Según el armado del temario de sesiones extraordinarias que elabora con reserva el jefe de Gabinete, la idea es incorporar allí el proyecto de ley de góndolas que contempla un procedimiento para que una marca no pueda ocupar más del 30% de la góndola. También se prevé la aprobación de una ley de creación del Consejo Económico y Social para que antes de marzo los gremios y empresarios ya puedan empezar a definir paritarias o el salario mínimo en ese ámbito. Y, a la vez, se prepara en el despacho del secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, la ley para crear un Consejo de Seguridad y un programa de créditos para las pymes.
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