Morales trató a Mesa y Camacho de discriminadores y conspiradores, afirmando que pasarán a la historia boliviana como racistas y golpistas. Les pidió que asuman su responsabilidad de pacificar al país y garanticen la estabilidad política y convivencia pacífica del pueblo. Esas fueron las primeras palabras expresadas por Evo Morales a través de su cuenta de Twitter, horas después de que su renuncia dejara un vacío de poder en Bolivia.
Los disturbios de los últimos días se extendieron por varias ciudades de Bolivia con incendios, saqueos y ataques a casas como el que sufrió una vivienda del propio ex mandatario en Villa Victoria, Cochabamba, donde un grupo de desconocidos causó destrozos en la vivienda.
La Paz, El Alto y Cochabamba, entre otras de las principales ciudades del país, registraron incidentes, mientras muchos pedían ayuda a la Policía y las Fuerzas Armadas a través de redes sociales. Las denuncias de saqueos e incendios se sucedieron sobre todo en El Alto, uno de los bastiones políticos de Morales, y en varios barrios de La Paz.
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