En las últimas horas Juntos por el Cambio salió indemne de uno de los peores riesgos a los que siempre se ve sometida su máxima conducción: que las diferencias internas condicionen su estrategia y compliquen su funcionamiento. Es cierto que finalmente postergó su definición sobre la postergación de las PASO, pero pudo procesar pacíficamente las posiciones que había sobre el tema y derivar la responsabilidad al Gobierno. “Que primero presenten una propuesta concreta y luego analizaremos”, fue la conclusión. Así como el Frente de Todos jugó a dividir a la oposición, en las últimas semanas quedó en evidencia que la idea de Máximo Kirchner de postergar un mes tanto las primarias como las elecciones generales no es igual a la de Sergio Massa, quien propuso unificar ambos comicios en un mismo día. Tampoco se parece al pensamiento de muchos gobernadores del PJ, partidarios de eliminar las PASO. La principal fuerza opositora apostó a dejar al desnudo esas diferencias antes que dirimir las propias. Por eso la reunión de este lunes de la conducción nacional de JxC, que estaba precedida por algunos componentes que presagiaban lo peor en materia de armonía interna, tuvo un desarrollo tranquilo y un final que fue lo más parecido a una tregua con sabor a empate entre los duros y los moderados. Patricia Bullrich, del ala dura opositora, se resistía a concederle al Gobierno la alteración del calendario electoral porque, según temía, el intento del oficialismo podía esconder cambios mucho más conflictivos que la mera postergación de las PASO por un mes. Para Horacio Rodríguez Larreta y los referentes de la Coalición Cívica, era difícil negarse a esa propuesta si se trataba de diferir las primarias por apenas 30 días con el argumento de evitar que se multiplique la emergencia sanitaria. Ni siquiera llevó a analizarse ese plazo de 30 días de postergación porque predominó la idea de no guiarse por trascendidos. Curiosamente, Mauricio Macri no se mostraba tan inflexible en este punto: “Este es el tema al que menos tiempo le deberíamos dedicar porque tenemos que hablar sobre los problemas de la gente”, dijo en el encuentro realizado en el Galpón Milagros, en Palermo, donde, tras afirmar que conocía las posiciones de todos los presentes, insistió en que “tiene que haber PASO y no puede haber ley de lemas (en alusión a la propuesta que hizo Massa), pero si vienen con alguna propuesta la analizaremos porque somos gente razonable”. Lo acompañó en esta postura el resto de los miembros de la mesa nacional de JxC e incluso María Eugenia Vidal consiguió la aprobación general cuando planteó que no debían seguir la agenda de temas que elige el Gobierno y priorizar, en cambio, la discusión de estrategias y de las cuestiones de fondo.
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