Hugo Moyano, su esposa Liliana Zulet y su hijo menor, Jerónimo, de 20 años, se vacunaron contra el COVID-19 como integrantes de la planta de empleados del Sanatorio Antártida, según admitió el líder del Sindicato de Camioneros, pero ninguno de los tres estaba incluido como miembro de ese establecimiento de salud en la planilla que recibió originalmente el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires antes de destinarle las dosis de la Sputnik V. “Como empleados no figuraban”, advirtieron desde el Gobierno de la Ciudad. De acuerdo con el número de dependientes del sanatorio del barrio de Caballito, al Antártida le fueron asignadas 700 primeras dosis de la vacuna rusa. Sin embargo, esa ausencia de Moyano y de su familia en la planilla entregada es, para el equipo de Horacio Rodríguez Larreta, una irregularidad que debe ser aclarada cuanto antes. Por eso el ministro de Salud de la Ciudad, Fernán Quirós, le envió esta semana una nota al responsable legal y técnico del sanatorio del Sindicato de Camioneros para que le devuelva la nómina de empleados que se han vacunado allí, la cantidad de vacunas que se han aplicado y las dosis que aún les quedan. También le pidió que confirme si efectivamente vacunaron al líder sindical, su esposa y su hijo menor y, en caso de que la respuesta sea afirmativa, que explique el motivo por el cual se les aplicó la Sputnik V. Lo mismo hará próximamente Quirós con el resto de los hospitales, clínicas y sanatorios del sector público, privado y de la seguridad social con los cuales las autoridades porteñas firmaron 41 convenios para distribuir las vacunas contra el COVID-19 proporcionadas por el gobierno nacional como parte del Plan Estratégico de Vacunación. Hasta este viernes, el ministro de Salud porteño no había recibido ninguna respuesta a su nota dirigida al Sanatorio Antártida. Cuando le llegue el descargo y si las explicaciones no están ajustadas a las normas legales, el Gobierno de la Ciudad podría dar de baja el convenio firmado para darle las vacunas.
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