El tiempo - Tutiempo.net

La provincia de Buenos Aires, según el último reporte del Ministerio de Salud, triplicó el número de casos de coronavirus durante el último mes, pasando de 1365 casos diarios a más de 4500. En el Área Metropolitana, los contagios diarios pasaron de 815 a 2.969, mientras que en el interior bonaerense estaban en 545 por día y en la actualidad el promedio es de 1.529. Esos datos duros son los que preocupan a las autoridades sanitarias de la provincia y a Axel Kicillof, que busca equilibrar la balanza entre el impacto sanitario y el económico. Una tarea que ya enfrentó en los últimos meses. El gobierno bonaerense hará todo lo posible para mantener la temporada de verano activa. En octubre del año pasado en el Ejecutivo provincial delineaban los protocolos contra reloj para poder iniciar el período de vacaciones en noviembre. Así como en el segundo semestre del 2020 se trabajó para que comenzara la temporada, hoy se estiran los tiempos y las decisiones para que las restricciones sean las menos posibles. “La preocupación es sostener la temporada con la menor cantidad de contagios”, asumió un ministro de Kicillof, que sigue de cerca las negociaciones con los intendentes. El objetivo está claro: mantener abierta la temporada todo lo que se pueda. No pueden, ni quieren, volver a frenar la actividad económica. Lo evalúan, como también lo hacen en la Casa Rosada, pero solo será una posibilidad concreta si los casos de COVID-19 siguen aumentando en las próximas dos semanas a un ritmo vertiginoso. El sistema sanitario se mantiene sin inconvenientes, hoy tiene camas disponibles, la semana que viene el porcentaje de ocupación puede empezar a crecer y el escenario se modificará. Así lo entendieron siempre en el Ministerio de Salud. El comportamiento del virus les marcó esa pauta. El virus es extremadamente contagioso y las circulación de gente acelera ese nivel de contagiosidad. Por eso la realidad puede variar en forma abrupta con pocos días de distancia.

En la actualidad el porcentaje de camas de terapia intensiva ocupadas en el AMBA es de 55,88%, mientras que en el interior de la provincia es de 41,81 por ciento. El aumento de casos comenzó a verse en las guardias de los hospitales y en el resultado de los testeos PCR. También en el aumento de llamadas al 148, un número dispuesto por la provincia para que las personas consulten cuando tiene síntomas. Con esos llamados las autoridades sanitarias logran proyectar, una semana para adelante, cuántos casos nuevos podrán producirse. La explicación del aumento de casos es conocida: el incumplimiento de las medidas de prevención, las fiestas clandestinas y los encuentros sociales en lugares cerrados. Con el operativo de vacunación recién activado y con la imposibilidad de generar inmunización de rebaño por varios meses, la única salida para frenar la circulación es el aislamiento o la restricción de las actividades que están abiertas con protocolos. “El sistema de salud está sólido, tenemos stock de camas y las guardias no están saturadas. Pero los casos aumentan muy rápido y tenemos que estar preparados si necesitamos brindar atención en forma inmediata”, explicó el director de Hospitales de la provincia de Buenos Aires, Juan Riera. En este momento el virus está circulando con velocidad y la gente se está moviendo con normalidad. A ese vertiginoso camino, se suma la falta de cumplimiento de los protocolos. El resultado de la cuenta es sencillo: la curva de contagios crece. Menos de un año atrás la circulación viral era baja y la gente estaba en su casa, entonces el riesgo de contagio era menor. Los escenarios son distintos y están contextualizados por un tiempo diferente. La sociedad está más reacia a aceptar medidas restrictivas.

Compartir

.