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Alberto Fernández estuvo en la ciudad jujeña de La Quiaca para cenar con el ex mandatario boliviano Evo Morales. Al mismo tiempo, el Jefe de Estado decidió evitar un encuentro con la dirigente social Milagro Sala, quien se encuentra en prisión domiciliaria y con el gobernador de la provincia norteña, el radical Gerardo Morales, con quien tiene una muy buena relación. El mandatario arribó a Jujuy desde La Paz, donde estuvo junto a su comitiva oficial en la asunción del presidente Luis Alberto Arce. Alberto Fernández se fue muy satisfecho por las muestras de afecto que recibió en la capital boliviana, sobre todo de los partidarios del MAS (Movimiento al Socialismo), el partido de Arce, quien fue elegido por el 55% de los votos, y también del ex presidente Evo Morales. Hubo gritos de agradecimiento y aplausos tanto en las calles como en la Asamblea Legislativa por los gestos que Alberto tuvo con Evo, sobre en estos últimos tiempos. Fernández decidió no ver a Milagro Sala, la dirigente de la Tupac Amarú sigue detenida con prisión domiciliaria por su rol en la investigación conocida como “pibes villeros”. En ese expediente, Sala fue condenada por ser la jefa de una asociación ilícita que desviaba dinero proveniente del Estado para la construcción de viviendas. Para evitar una nueva crítica interna, tampoco visitó al gobernador de Jujuy Gerardo Morales, a pesar de la buena relación mantienen, sobre todo por la gestión de la pandemia del coronavirus.

Durante la actividad oficial en Bolivia, Fernández mantuvo en La Paz una reunión bilateral con su par de Colombia, Iván Duque, en un encuentro concretado antes del inicio de la ceremonia de asunción del presidente Arce. Fuentes oficiales indicaron que también participaron del encuentro el canciller Felipe Solá, el ministro De Pedro y el secretario de Asuntos Estratégicos. Con relación a la audiencia bilateral que mantuvo con Arce, que se realizó tras la fotografía protocolar con las principales autoridades políticas presentes en la asunción, el Jefe de Estado indicó: “Somos los primeros y segundos productores de litio. El litio es la energía del futuro. Tenemos mucho para hacer juntos en todo eso. Tenemos mucho que ver, pero siempre el esfuerzo es convertir a América Latina en una unidad regional. Se trata de trabajar muy cerca entre Bolivia y Argentina”, agregó el mandatario argentino y recordó que ya se había reunido en Buenos Aires con Arce, en febrero de este año, precisamente para conversar sobre el litio. Bolivia posee reservas estimadas en 21 millones de toneladas de litio en el salar de Uyuni, en el sudoeste del país, según la empresa estatal YLB, mientras que Argentina ya explota litio en el salar del Hombre Muerto, ubicado en el límite entre las provincias de Catamarca y Salta, en el departamento de Antofagasta de la Sierra.

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